<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213</id><updated>2012-02-24T08:17:15.911-08:00</updated><category term='taxista'/><category term='agua'/><category term='Tenis Olímpico'/><category term='procurador'/><category term='Bolivia'/><category term='taxi'/><category term='rana'/><category term='Las Lilas'/><category term='Aquilina'/><category term='Duao.'/><category term='Kevin Carter'/><category term='autopista'/><category term='regateo'/><category term='tierra'/><category term='Mar'/><category term='mesoneros'/><category term='Roth'/><category term='Iloca'/><category term='Tribunales'/><category term='Licantén'/><category term='Soderling'/><category term='Todo lo demás'/><category term='R.E.M.'/><category term='encuentros'/><category term='Caminar'/><category term='Aguas Calientes'/><category term='olas'/><category term='semifinal.'/><category term='fotografía'/><category term='Machu Picchu'/><category term='fin de semana'/><category term='libros'/><category term='Recordar.'/><category term='fila'/><category term='La Pesca'/><category term='González'/><category term='Transantiago'/><category term='verano'/><category term='semifinal'/><category term='Uyuni'/><category term='abogados'/><category term='Buitres'/><category term='Roland Garros'/><title type='text'>En las veredas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>39</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-871808688444279807</id><published>2012-02-23T10:35:00.001-08:00</published><updated>2012-02-24T08:17:15.916-08:00</updated><title type='text'>Mate.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;¿A qué hora salen a sacar leche? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por ahí por las siete y media un cuarto pa las ocho. Nos juntamos primero a tomar mate y de ahí parten a lechar. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Claro, toman desayuno primero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;No, tomamos matecito nomás, todos juntos, lo primero del día es tomar el mate para tener energías. A la vuelta de lechar se toma el desayuno, yo preparo pancito mientras ellos sacan la leche y así los espero con el desayuno listo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;A las seis treinta de la mañana la mamita empieza a hacer funcionar la casa. La cocina a leña es el centro de todas las labores domesticas. Revive, la mamita, el multifuncional horno donde aún quedan un par de brasas, ya en sus últimos ardores, de la noche anterior, cuando ella fue la última en acostarse. El viejo también se levanta temprano, pero él espera, sentado en su mecedora observando en silencio desde un rincón privilegiado, a que le entreguen la hierba de turno. Con unos puñados de virutas, unos palos finos, otros más gruesos y unos cuantos resoplidos, reanima la fiel cocina, enorme armatoste de hierro desmontable, que empieza a dar vida a sus días campesinos. La azulada y tímida luz de la madrugada ingresa por las pequeñas ventanas mientras, desde dentro, el anaranjado inquieto de las llamas matutinas escapa ocasionalmente por las puertecillas entreabiertas de su caja de fuego y de los aros metálicos que tiene por quemadores. La madre sigue amasando la mezcla para el pan mientras espera que bajen los demás miembros de la familia, a tomar el mate que les dará fuerza para las primeras actividades cotidianas. La gran tetera se calienta mientras empieza a clarear la mañana. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La mamita sigue dirigiendo el rito, desde que llena de hierba una diminuta taza enlozada, que conserva el mismo celeste brillante desde hace décadas, hasta que lo entrega lleno de agua caliente a su marido, a sus hijos, y a toda otra persona que se asome y es invitada por ella misma a compartir. Todos se reúnen en torno a la cocina, donde está el fuego, el calor, el hogar familiar, al igual que los romanos hace miles de años y otros hombres en tiempos todavía más antiguos. La tacita hace círculos de mano en mano, volviendo siempre al centro, a la mamita, quien coloca, con cuidado, cada vez una cucharadita de azúcar y la rellena de agua, para entregarla a la persona siguiente. Así da vueltas por una hora que pasa lenta, que no tiene apuro alguno, yendo y viniendo de la periferia al centro, compartiéndose la bombilla, compartiéndose el agua y la hierba, hasta que se agotan, el agua de la tetera y el sabor amargo de la hierba. La única que no se agota es la mamita que, con su pelo tomado y delantal puesto, no se cansa de preparar todo para el día, todos los días, de amasar el pan, de esperar que los moldes y bolas de masa crezcan por efecto de la levadura, hasta el punto exacto para meterlos al horno, para esperar nuevamente hasta que esté cocido, mientras los hombres salen a arriar vacas y sacarles las últimas leches del verano, mientras prepara el desayuno para su vuelta, mientras se afana limpiando ollas, trozando piezas de carne o pelando un pollo y disponiendo otras viandas para el almuerzo y la once. Tampoco se cansan su sacrificio, ni su sencillez, ni su generosidad. Ella misma es más importante que el fuego y que el mate. Sin ella no está listo el mate para ser bebido, cuando el sol detrás de las montañas empieza a apuntarse y los hombres se levantan. Sin ella, no se prende la cocina en las mañanas. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-871808688444279807?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/871808688444279807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=871808688444279807' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/871808688444279807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/871808688444279807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2012/02/mate.html' title='Mate.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-5352533500738873438</id><published>2012-01-17T10:59:00.000-08:00</published><updated>2012-01-17T11:00:14.125-08:00</updated><title type='text'>Cita 8</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Yo practico un jueguecito conmigo misma, también Linzi lo juega, decides hasta qué punto es apetecible alguien. Si no son muy apetecibles, dices: "Es sólo un martes", queriendo decir que si te llama para salir solamente le reservarías una noche a la semana. Lo mejor es llamarle a alguien "Siete Días a la Semana", lo cual quiere decir que le reservarías todos los días si te lo pidiese. Así que este chico está mirando los lirios y yo estoy sacando el IVA de un envío múltiple pero al mismo tiempo mirándole por el rabillo del ojo y pensando: "Eres un de lunes a viernes."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre; "&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Luego me hace recorrer con él toda la tienda y coger flores azules o blancas, ninguna otra. Le señalo unos bonitos alhelíes rosas y finge un enorme estremecimiento y dice "Aaajj". ¿A quien se cree que impresiona? Como esos chicos que vienen a comprar una sola rosa como si nadie lo hubiese hecho nunca. Si un chico me regala una sola rosa roja, le digo: "¿Qué has hecho con las otras cinco, se las has dado a tus otras novias?".&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre; "&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Luego estamos en el mostrador y se inclina todo engreído y hasta me coge la barbilla y dice: "¿Por qué tan triste, bonita mía?" Cojo las tijeras, porque estoy sola en la tienda y si me vuelve a tocar va a salir de aquí sin algo con lo que entró, cuando la campanilla de la puerta suena y entra ese otro chico con traje de ejecutivo, un aburrido yuppie. Y el presumido se queda completamente cortado porque ese chico le conoce y acaba de pillarle tratando de ligarse una chica en una tienda, cosa que no es su estilo en absoluto, y se ruboriza todo, completamente colorado, hasta las orejas, me he fijado en las orejas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space: pre; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Luego se queda muy callado y me tira el dinero y me dice que me dé prisa que está deseando llevarse al otro chico de la tienda. Así que yo me lo tomo con calma, no le pregunto si quiere que se las envuelva para regalo, pero lo hago todo muy despacio y luego le digo que me he equivocado en el IVA y todo el rato estoy pensando: ¿Por qué has abierto la boca? Eras un de lunes a viernes hasta ese momento. Ahora eres una mierda.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; "&gt;Michelle (16)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; "&gt;Hablando del asunto&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; "&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/-JkHTXhPG5DU/TxXDpGsa_nI/AAAAAAAAALU/Zmq-gohafyw/s200/floristeria.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5698676014446214770" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 150px; " /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br class="Apple-interchange-newline"&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-5352533500738873438?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/5352533500738873438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=5352533500738873438' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5352533500738873438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5352533500738873438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2012/01/cita-8.html' title='Cita 8'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-JkHTXhPG5DU/TxXDpGsa_nI/AAAAAAAAALU/Zmq-gohafyw/s72-c/floristeria.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-3364277193637610472</id><published>2011-12-30T12:56:00.000-08:00</published><updated>2012-01-01T15:40:35.713-08:00</updated><title type='text'>Destino Sorata, uno.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;El camino a Sorata empieza accidentado. Huimos de Copacabana, no la playa paradisíaca que aparece en los catálogos de las agencias de turismo, no el violento club en que Lola pierde a su amor en la canción de Barry Manilow. Dejamos un pueblo que hiede a cerveza derramada de tanto agradecer a la Pacha Mama, lleno de cholitas borrachas en las calles, orinando encuclilladas con sus coloridas faldas recogidas, con bandas de vientos y percusión que tocan ya sin ninguna coordinación, lleno de indígenas dormidos en la plaza. Acaba de terminar la celebración a la Virgen de Copacabana, un carnaval fastuoso al que viajan miles de bolivianos a bendecir sus automóviles y sus futuros con una extraña combinación de petardos, cidra de manzana y frailes. Peleamos por subirnos a un colectivo que nos saque de ese pueblo, lo logramos como hemos aprendido se resuelven las cosas en ese país atemporal que es Bolivia: una conversación rápida con el chofer, un regateo, y dejar las maletas en el auto como sea. Tener por destino Sorata, un lugar perdido en el tiempo y el espacio, perdido en los confines de la sierra boliviana, ya ha sido una cuestión totalmente fortuita, una parte improvisada de un viaje construido sobre improvisaciones, si es que existiera una construcción de ese tipo. Nos enteramos de la existencia de ese pueblo y sus maravillas en la Isla del Sol, perdida en la mitad del lago Titicaca, una tarde apacible después del almuerzo conversando con un grupo de argentinos que juegan truco y toman hierba. Entonces, terminada la fiesta de la Virgen, con las bandas, los bailes de chinos y morenadas, enrumbamos hacia Sorata en una furgoneta, destartalada como todas las demás. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;En el primer furgón vamos rodeados de personas locales. Somos los únicos tres turistas, ya habituados a admirar los inagotables paisajes altiplánicos a través de las ventanas de cada vehículo al que nos subimos. Mientras nosotros miramos hacia fuera, como despidiéndonos para siempre del pueblo a orillas del Titicaca, uno de los otros pasajeros observa con detención como Camilo dibuja el paisaje con el trazo que ha aprendido en la escuela de arquitectura, en un cuadernillo de hojas amarillentas. A la salida de Copacabana se acaban las líneas rectas y los puntos de fuga donde Camilo afirma su dibujo. En la naturaleza reina un orden invisible al ojo humano, mucho más perfecto que cualquier creación civilizada. Mientras bajamos una suave cuesta serpenteante en dirección el estrecho de San Pedro de Tiquina, Camilo comienza a dibujar a las mujeres en los asientos que están al frente nuestro. Su vecino sigue mirando, igual de atento que nosotros el paraje que nos rodea, el croquis de Camilo. ¿Usted es artista? No, lo hago solo por diversión. Así comienza la conversación. Lo hace muy bien, debería ser artista. El boliviano habla español con un acento extranjero. Su verdadera lengua es el aymara o el quechua. ¿Y hacia dónde van? A Sorata. Nos dijeron que vale la pena conocerlo. Yo lo conozco, está hacia allá, dice el hombre apuntando unas montañas enormes que cierran el horizonte. Se ven tremendamente lejanas, como si fuéramos a demorar semanas en llegar. ¿Usted vivió ahí? Si, cuando joven vivía cerca y trabajaba en las minas. ¿Y era muy peligroso eso? Si, pero nunca nos pasó nada. Iba con mi compañero, incluso una vez encontramos una fuente de agua de la que nacía uno de los ríos que desembocan en el lago. Más importante que el mineral es encontrar agua, con ella uno se puede salvar. Nos iba bien trabajando en las minas, hasta que se hizo muy caro y no nos compraron más. En el camino el auto va recogiendo las personas que esperan en la orilla. Una mujer de largas trenzas negras sube con un becerro entre los brazos y se acomoda como puede mirando hacia atrás. Nos despedimos del minero, que se baja unos minutos después. No se ve ninguna casa en las laderas que nos circundan. Probablemente debe caminar un par de kilómetros por pastos secos y rocosos. Caemos en el letargo del viaje incómodo y monótono. Teresa apoya su cabeza en el hombro de Camilo; yo sigo contemplando el exterior. En la llegada a Tiquina hay una especie de club de yates. No todo en el altiplano boliviano permanece en la época inmediatamente posterior a la conquista española. Cruzamos el lugar más angosto del lago Titicaca en un lanchón descubierto. Las orillas deben estar separadas por unos ciento cincuenta o doscientos metros. Debemos volver a negociar para subirnos a otra camioneta que va llena. Primero convencemos al chofer de que hay espacio para nosotros, que nos podemos en el asiento de espaldera, como llaman al tablón con un montón de frazadas que se apoya en el respaldo del piloto y copiloto. Más tenemos que trabajar para convencerlo para que baje el precio. No puede ser el pasaje completo, si ni siquiera vamos en un verdadero asiento y tampoco vamos a La Paz, sino que nos bajaremos en un cruce a mitad de camino. Insiste en que no puede ser, que no es su problema como nos vayamos ni donde nos bajemos. Además el próximo transporte sale en una hora, que no estamos dispuestos a perder en el vacío del Titicaca. A pesar de que su posición es dominante, accede a llevarnos por treinta bolivianos, equivalentes a unos tres mil pesos chilenos. En realidad somos nosotros quienes accedemos a sus condiciones, pero de todas maneras logramos algún descuento, así es que estamos conformes, lo más importante es salir de ahí. En tres semanas nos hemos convertido en negociadores avezados. Al subir los pasajeros nos miran con mala cara, los molestamos a todos con nuestras enormes mochilas. En los asientos frontales a nosotros va una familia de hippies franceses. Los bautizamos Pierre, la Madame y las Petits, padre, madre e hijas respectivamente. Nuestra invasión en la espaldera, a pesar de que vamos casi en posición fetal, con las piernas flectadas sobre unas bolsas de papas y el roñoso neumático de repuesto que afirma el tablón, parece incomodar a toda la familia. Una de las niñas va hablando con su mamá, con cara de “cuanto falta”; la otra, más chica, va apoyada en su papa y parece más calmada. El camino es plano, muy alargado, con curvas suaves y rodeado de pastizales altos y una que otra plantación de papas o maíz. A la derecha se alcanza a divisar, como un espejismo, el lago de un color calipso, reflejando el cielo y las nubes esponjosas. La niña francesa, una adolescente aburrida de viajar incómoda y lejos de sus amigas, no ha parado de quejarse, mayormente de nosotros, en todo al camino y está al borde del llanto. Menos mal nos bajamos antes que estalle. Al hacerlo, Teresa se despide en perfecto francés de la niña taimada, deseándole el mejor de los viajes a ella y toda su familia con una sonrisa amable y socarrona. La petit se pone colorada de vergüenza, su hermana se ríe con ganas y los padres la miran como diciéndole “vez, nunca se sabe”. Merci, également pour vous tous¸ responde el padre.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Estamos en una especie de cruce, en un puesto abandonado que en algún momento sirvió comida o aprovisionó a los camioneros habituados a esa autopista. Empieza a lloviznar y no hay opciones de llegar hasta Sorata, los convoys pasan, pero van atestados. Conversamos con otros turistas que están en la misma situación que nosotros, dos argentinos y una suiza, nos dicen que hay que irse a La Paz y ahí a tomar transporte hasta Sorata, llevan casi una hora esperando. Descartamos en el acto la opción, porque implica más transbordos, alejarse del destino y más demora. Estamos convencidos de que de alguna manera nos la vamos a arreglar, así es que empezamos a hacer dedo a los camiones, lo único que circula además de las convis llenas. Después de un rato nos para un enorme camión de carga rojo que nos ofrece dejarnos en Achacachi, un pueblo más grande desde donde podemos llegar a Sorata. Subimos por una escalinata metálica a la caja de transporte, llena de arena en el fondo. Apilamos las mochilas y las tapamos para que no se mojen, nosotros nos pegamos a la pared más cercana a la cabina. El viento frío se mete al cajón con fuerza, pero al menos agua no nos llega porque nos protegen las paredes, más altas que nosotros. Cuando amaina, nos movemos en la cavidad, de diez metros por cuatro más o menos, jugando y sacándonos fotografías; llevamos 30 minutos por una calle recta que se desprendía de la carretera que une San Pedro con La Paz y de a poco va surgiendo la ciudad, primero ranchos y lugares de industria en la periferia, luego algunas casas y comercios, hasta que ya las casas constituyen el cerco continuo a ambos lados de la vía. Apenas entrando en el pueblo el camionero se detiene en una estación de bencina y nos dice que bajemos, pues no entrará más. Le agradecemos y nos adentramos a pie en Achacachi. Paramos cerca del mercado, a unos quinientos metros de la plaza principal, que no nos interesa visitar porque es igual a todas las demás plazas de los poblados bolivianos y de todos los pueblos perdidos del mundo, con la iglesia a un lado, gente vieja jugando damas, gente joven perdiendo el tiempo, una pérgola para la banda municipal, comerciantes, suciedad, árboles añosos, perros vagos y muchas palomas. El logo de Savory en un almacén me recuerda las tardes de infancia en Santiago después del colegio y las comodidades del hogar. Por un momento dan ganas de volver a la seguridad de lo cotidiano, pero sólo es el cansancio arreciando, aún falta bastante para tener reales ganas volver. La fatiga apenas asoma y aun se imponen a la sensación de soledad la emocionante incertidumbre del viaje y las ganas de conocer. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Nos detenemos en un cruce de calles aparentemente importante, en una de las esquinas del mercado del pueblo. Se supone que todos los vehículos que quieran salir del pueblo deben pasar por ese lugar, así es que por ahí cruzarán los transportes hacia Sorata. Llevamos horas sin comer y los almacenes cercanos nos ofrecen sus víveres. Decidimos una fórmula probada: sándwiches. Encargado del pan, parto a buscar por el mercado alguna panadería, la que encuentro a menos de cincuenta metros. Sigo buscando algo más para armar un emparedado decente, hasta que descubro unas ruedas de queso fresco típicas de Bolivia. Las fabrica y vende una mujer ciega de pelos canos, apostada con un carro en una de las calles paralelas al mercado. Imagino que fabrica los quesos desde que tiene recuerdos y que no ha salido del pueblo desde antes que fuera un pueblo, así es que transita de memoria. No necesita ojos para sobrevivir. Me dice que el queso cuesta, 5, 8 y 10 bolivianos, según el tamaño; con el de ocho parece ser suficiente para los seis panes. Me despido dándole las gracias, a lo que responde mirándome con sus ojos velados por las cataratas, con una sonrisa amable y regalándome unas palabras en su lengua sabia, palabras que no entiendo pero estoy seguro son una bendición para el viaje.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Al regresar al cruce Teresa y Camilo esperan con una bolsa de tomates, un sobre de mayonesa y una botella de Coca-Cola. A quince metros está estacionado un camión amarillo. Mientras armamos el almuerzo con nuestras cortaplumas vemos pasar un par de convis que van a Sorata, pero todas están llenas y ni siquiera se detienen. Uno de los locatarios nos dice que podemos preguntarles a las camionetas que pasan con productos para abastecer a zona. El resto de personas que esperan se suben como hormigas en las partes traseras de camionetas cargadas con troncos y herramientas. La tarde avanza y parece imposible llegar a destino, como si estuviéramos condenados a pasar la noche en Achacachi. Nuestra última posibilidad de salvación está estacionada hace rato a nuestra izquierda: el camión amarillo tiene pintado en el frontis el eslogan “Sorata Gas”, con grandes letras rojas. Según eso debe dirigirse a Sorata. Cuando lo menciono nos miramos diciendo lo obvio sin palabras. Me acerco y toco con los dedos en la ventana; el conductor parece estar durmiendo, pero solo descansa con los ojos cerrados. Se levanta el gorro de Sorata Gas que lleva y me mira extrañado. Con los dedos le digo que quiero decirle algo breve, a lo que baja la ventanilla a la mitad. Hola, buenas tardes, disculpe que interrumpa su descanso, pero estamos en una situación media complicada. Lo que pasa es que queremos llegar a Sorata y hasta ahora ha pasado todo lleno, parece que no vamos a poder conseguir nada. Me fijé que su camión dice Sorata Gas, así es que tal vez usted a hacia allá y nos puede llevar, somos tres, le digo levantando el mentón hacia donde están Camilo y Teresa. Estoy trabajando, contesta reacio. Si, pero, ¿va a Sorata? Si, pero voy a salir más tarde, estoy esperando a un camión para cargarlo con garrafas de gas y después tengo que repartir otras tantas en este. Lo podemos esperar. Si, podría llevarlos, pero si me pagan. Nos quiere cobrar diez bolivianos a cada uno, bastante para las condiciones en que viajamos. Noto que no está muy convencido, lo dice como al aire para ver si caigo. ¿Y si le ayudamos en lo que tenga que hacer, nos podría llevar gratis? Después de un breve silencio, accede. Esperen a que llegue el camión. Yo les aviso. Camilo y Teresa están de acuerdo con el trato. Aunque es arriesgado, no tenemos otra opción.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt; &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Junto a nosotros, en la parte trasera del camión, viaja un joven boliviano, una cabeza más alto que el promedio de los bolivianos, vestido con un buzo negro raído, una polera negra con las mangas cortadas y zapatillas. Lo único que lleva consigo es una botella de bebida naranja, unos guantes y una parka que están tirados al fondo del camión. Al subirnos el chofer nos dice que no sabe hablar. Él y el conductor del otro camión lo tratan mofándose. Tiene acné en la mitad de su cara, la mitad que no está desfigurada por un chorro de agua hirviendo que le vertieron cuando niño, antes de que pudiera aprender a hablar. Le dicen Van Damme y será nuestro compañero de viaje en esta ruta arcana. Viajamos en silencio, los cuatro pegados a la pared del fondo del camión, haciéndole el quite al viento, cada vez más fuerte a medida que subimos. Cruzamos un último valle en las riberas de un río que me hace recordar los que se ven viajando hacia el sur en Chile central, de cauce ancho y pedregoso en el verano. Sobre sus bordes rocosos docenas de mujeres secan sus faldas de colores chillones, que parecen enormes donas glaseadas con su forma circular agujereada. Cruzamos un campamento militar en Huarisata, el último lugar antes de iniciar el ascenso. El camión de Sorata Gas nos guía hacia lo alto de la montaña por una carretera en formidable estado, la mejor que hemos recorrido en Bolivia. A pesar de eso, por horas no vemos un solo automóvil, en ninguno de sus sentidos. La carretera, los campos a su alrededor, y la montaña por donde se encarama, están totalmente abandonadas. Únicamente son inundadas por un vaho blanquecino, una niebla que se espesa mientras avanzamos hacia las alturas, que se hace tan densa que ya no vemos al camión amarillo adelante nuestro. Nuestro camión se detiene cuando llegamos al punto más alto de la carretera, en un sitio abierto y empedrado a la orilla del camino, donde las nubes se aligeran levemente, dándonos un descanso. Ahí nos espera el otro. Nos hacen bajar del camión y el chofer con quien hablamos en Achacachi nos pide que esperemos un poco al costado. Los dos conductores conversan dándonos vistazos de reojo. Nosotros intentamos masticar hojas de coca mientras nos miramos en silencio entre la neblina. Van Damme espera, con sus escasas pertenencias en las manos, mirando el suelo sentado en una roca, lejos de nosotros y de los choferes.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-3364277193637610472?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/3364277193637610472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=3364277193637610472' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3364277193637610472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3364277193637610472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/12/destino-sorata-uno_30.html' title='Destino Sorata, uno.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-3102326000122613192</id><published>2011-12-22T11:26:00.001-08:00</published><updated>2011-12-22T11:40:38.075-08:00</updated><title type='text'>Cita para el verano</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que él realmente necesitaba era una botella de cerveza helada, con la etiqueta un poco mojada y esas gotas frías tan hermosas sobre la superficie del vaso.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;La vida de un vagabundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/-IhDT6LoMzKI/TvOHoPszvqI/AAAAAAAAALI/UM5-7XhIvc0/s200/chela.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 151px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689039879778057890" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-3102326000122613192?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/3102326000122613192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=3102326000122613192' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3102326000122613192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3102326000122613192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/12/cita-para-el-verano.html' title='Cita para el verano'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-IhDT6LoMzKI/TvOHoPszvqI/AAAAAAAAALI/UM5-7XhIvc0/s72-c/chela.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-855327865473136790</id><published>2011-11-30T17:39:00.000-08:00</published><updated>2011-12-26T09:38:49.381-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='rana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='autopista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fin de semana'/><title type='text'>Fin de semana.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Despertó y todo a su alrededor era neutro. Era neutro e inerte. Paredes grisáceas, cortinas beige, ventanas polarizadas que opacaban los colores de los árboles, ventanas dobles que silenciaban toda la vida exterior. Un televisor encendido transmitía un reportaje sobre la organización de las abejas. Miles de hexágonos encerados formaban un enorme panal, con un lugar predeterminado para cada abeja obrera, para cada zángano y para una sola abeja reina. Y para miles de huevecillos que se convertirían en obreras, zánganos y una sola reina, de manera perfecta hasta la eternidad. A su derecha, dormida en un sillón, reconoció a su madre, que inflaba y vaciaba el pecho a ritmo lento. En su dedo índice izquierdo tenía conectado un aparato gris y en las venas de la mano una manguerita afirmada con cinta adhesiva, que se perdía a sus espaldas. Imaginó la bolsa de suero goteando y la máquina de pantalla negra, líneas y números de colores, símbolos que, aunque le habría encantado, ya no iba a poder aprender a descifrar. En el velador a su derecha estaba sentada una rana de peluche, color verde claro, sonriendo y con grandes ojos blancos. ¡Mamá!, ¡mamá!, ¡mamá! ¿dónde está Ignacio?  &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Una caja feliz por favor. ¿Algo más? No, gracias. Tenemos estos tres juguetes, dijo, y mostró un pájaro, una rana y una chancha. ¿Cuál quieres hijo? Se empinó ayudándose con las manos desde el borde del mesón. La rana. Bien, es el que más me gustó a mi también. Sabe, voy a comprar además un helado. ¿Chocolate, manjar o vainilla? De manjar. Se sentaron en una mesa con cubierta plástica imitación de piedra, para que no se notaran las manchas. Las sillas apernadas al suelo estaban alejadas de la mesa y el niño hacía un esfuerzo para comer sin caerse. Era un lugar diseñado para que a las personas no les dieran ganas de quedarse. Era el final ideal de una nueva semana recogiendo las migas molidas por una madre llena de enojo y lanzadas por un juez imparcial, en un ambiente artificial con su hijo prestado. Se estaba acostumbrando a esa tristeza. Su hijo ya estaba en el asiento del copiloto e intentaba alargar el viaje hacia la casa de su madre mientras el sol lo encandilaba por el retrovisor y observaba lo feliz que era jugando con su rana verde, convirtiendo en un refalín el cinturón de seguridad y en una cama saltarina la bandeja frente al asiento del copiloto, hasta que el cansancio de un día aprovechado con su padre lo hizo empezar a cabecear y se quedó dormido, con su cabeza transpirada cayendo hacia el lado de su papá.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La autopista era ancha y permitía que los automóviles circularan con velocidad. Él mismo iba sobre el límite permitido, como casi todo el resto de los conductores. Iban todos envueltos en una inminente situación de peligro, pero se sentían seguros adentro de las máquinas. A los costados grandes edificios encajonaban el espacio plano, edificios que seguían construyéndose, cada vez más altos. Pensó hasta cuando se seguirían levantando esos edificios, de donde salía gente para llenarlos, parecía casi irreal la velocidad a la que su ciudad iba creciendo. La vida que había experimentado en su infancia ya casi no existía en la ciudad, donde poco a poco se acababan las situaciones de interacción espontánea con otras personas, volviéndose todo más impersonal y mecanizado, como el lugar donde hace poco comía con su hijo. La vista solo se abría mientras avanzaba la autopista, que se perdía descendiendo hacia el horizonte, donde el sol bajo cortaba las formas de los cerros. A esa hora los rayos ya no eran fuertes, así es que se quedó mirando fijamente el disco anaranjado unos segundos. Iba por la pista de la izquierda, pegado al muro de contención que separaba los dos lados de la carretera, un montón de pesados bloques de concreto unidos a lo largo de todo el camino, con la ventana abierta hasta la mitad para refrescar el calor que no se iba a terminar hasta meses después, cuando empezara el otoño. La autopista empezó una bajada casi imperceptible, que sin necesidad de que pisara el acelerador apuró aún más el auto. A la distancia observó como caían por el aire a ambos lados del muro, ocupando el espacio entre los edificios, miles de hojas de diario, como si hubieran lanzado montones de enormes panfletos desde el cielo. Entre el viento y las corrientes que generaban los automóviles en movimiento, las hojas no alcanzaban a tocar el suelo y volvían a elevarse, arremolinadas como bailando unas con otras, abriéndose, flotando, doblándose y enrollándose con movimientos sueltos. La luminosidad maravillosa del atardecer hacía brillar estos papeles que abandonaban su estado inanimado. Aflojando las manos del volante y mirando hacia el cielo se acordó de los grandes cardúmenes que nadan al unísono con perfecta coordinación, como si cada pez fuera una escama de otro enorme, reflejando los rayos que se filtran por gruesas capas de mar. Se quedó asombrado admirando este espectáculo extraño, acercando la cabeza al vidrio delantero. Se olvidó por un momento que estaba en la ciudad, manejando en una autopista, mientras el camino doblaba suavemente a la derecha.  &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-855327865473136790?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/855327865473136790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=855327865473136790' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/855327865473136790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/855327865473136790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/11/fin-de-semana.html' title='Fin de semana.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-6657251655863379709</id><published>2011-11-22T19:53:00.000-08:00</published><updated>2011-11-22T20:06:16.910-08:00</updated><title type='text'>Cita 6</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El boxeo no siempre era una profesión agradable, pero no hay muchas profesiones agradables. Por ejemplo un abogado, el sueldo es bueno pero vaya un montón de fango. ¿Y qué me decís de un dentista? La boca de una persona es mucho más fea que su agujero del culo. U otro, un mecánico de coches: manos destrozadas, grasa que no se quita en la vida y estar siempre aumentando los precios un poquito por allí y otro por allá para poder apenas arreglártela. Además la gente se pone absolutamente gilipollas cuando se trata de su coche. ¿Un guardián de zoológico? Tiene que estar todo el día limpiando jaulas con una manga y contestando preguntas del tipo de "¿Las jirafas duermen?". No hay muchas profesiones agradables, pero el boxeo podía llegar a ser horrible.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;                   &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;                                                                                                        &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;El ganador. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-6657251655863379709?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/6657251655863379709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=6657251655863379709' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/6657251655863379709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/6657251655863379709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/11/cita-6.html' title='Cita 6'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-7492954195833922833</id><published>2011-10-25T20:47:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T17:40:11.125-07:00</updated><title type='text'>El pichón y el niño</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-sgg6Ht6lSDE/Tqg8hu3w7UI/AAAAAAAAAJM/U0fksRLy7Zs/s1600/picasso-ninioconpaloma.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5667846681261043010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 136px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-sgg6Ht6lSDE/Tqg8hu3w7UI/AAAAAAAAAJM/U0fksRLy7Zs/s200/picasso-ninioconpaloma.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"&gt;En el medio de la pista, oculta entre el asfalto, estaba la pequeña paloma. Grisácea, apenas más que un pichón, yacía expuesta a las ruedas de los ciclistas que a esa hora circulaban por la vía.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Había estado desde mucho antes que comenzara la hora de mayor tráfico, cuando ni siquiera empezaba a refrescar y el sol estaba alto haciendo arder todavía el concreto. A esa hora, mientras con sus alas inexpertas la paloma intentaba volar de árbol en árbol para escapar a los calores, su impericia la hizo caer. En vez de ir poco a poco probando maniobras sencillas, volando del suelo a un cable o de una rama pelada a una fuente, o en una plaza donde los espacios son abiertos, entusiasmada por los autos coloridos que pasaban al costado del parque, se aventuró a adentrarse entre las arboledas de la ciclovía. Despegó desde la cabeza de un soldado, dando aleteos torpes y luego planeando inestable, ladeándose a ambos lados, cruzó la avenida hasta parar bruscamente sobre un banco de plaza. Todavía no sabía aterrizar directamente sobre las ramas de los árboles, así es que desde ahí dio un pequeño brinco, agitó las alas recién emplumadas un par de veces, y descansó, ahora si, sobre la ramita de un espino. Observaba atenta, satisfecha de sus progresos aeronáuticos, como pasaban y pasaban rápido los automóviles, rojos, blancos, amarillos, con seres humanos concentrados dentro, solos, hablando con aparatos extraños en las manos, otros parecía que hablaban solos, hombres y mujeres, a veces con niños dentro, todos avanzando y frenando coordinados. Le gustaban especialmente los que más fuerte pasaban, haciendo más ruido, y los que llevaban cosas en un compartimiento trasero, maderas, cristales y otros extraños autos más pequeñitos. Y le gustaban también las bicicletas que pasaban a sus pies, también hombres y mujeres que parecían más concentrados que los que iban protegidos en los autos, con las manos firmes al volante. Se extrañaba de algunas que a pesar del calor se ponían grandes cosas encima de la cabeza, como una nueva cabeza encima de la verdadera. Así observaba circular a los humanos, a la sombra de un espino, hasta que, sin entender como, la abandonó el fresco y empezó a calentarse las plumillas finas de la cabeza. No pensaba dejar de mirar el mundo nuevo que la rodeaba, enorme al lado del nido donde había pasado semanas esperando con el pico abierto a su madre, así es que buscó una nueva rama donde posarse para seguir contemplando el paisaje. El mismo follaje alargado del espino ofrecía lugares más templados, así es que decidió quedarse en el agradable sol y sombra del delgado árbol que la guarecía. Nerviosa ante esta nueva y más riesgosa maniobra, se olvidó de las púas que la rodeaban, y -¡ay!- al batir las alitas extendidas para cruzar el pequeño espacio que la separaba de la rama elegida, se clavó una punta pálida y larga, atravesándole completa la extremidad. Se dio cuenta cuando ya había despegado, cuando estaba enganchada en la espinosa defensa del árbol, se rajó parte del ala y cayó chocando entre el resto del filudo ramaje, hasta dar con el ala buena sobre el asfalto. Con un miembro torcido y el otro perforado, intentó recuperarse, mas lo único que logró fue arrastrarse penosamente unos centímetros por el asfalto caliente. Asustada la paloma trataba de salir de ahí. A todo sol y expuesta a los neumáticos aleteaba vanamente. Se acordaba de la espera segura en el nido, lejos del hombre, lejos de las máquinas, lejos del ruido, lejos de la luz, oculta entre ramitas frescas y hojas verdes junto a los demás polluelos. Intentaba desesperada mover sus alas, pero parecía un pato bañado en petróleo y lo único que lograba era cansarse cada vez un poco más. Hasta que no le quedaron fuerzas. Se rindió cerca de una franja blanca, casi en la mitad de la ciclovía. Quieta ahora, observaba venir desde lejos una y otra bicicleta, cuyas ruedas mientras se acercaban se volvían grandes y filudos discos, girando a toda velocidad capaces de rebanarla. Su horrible y oscuro plumaje se mimetizaba a la perfección con la superficie de la pista, ahora cuando lo que más necesitaba era ser vista. De no ser por sus ojitos naranjos, habría sido un bache más en el camino de los ciclistas, tan inmóvil estaba que a la distancia era imposible reconocerla. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Pero no pasaba desapercibida para todos. Entre el follaje de un ciruelo, una gata observaba impasible las desventuras del pichón. Y más arriba todavía, en lo alto del cielo, un aguilucho había detectado como se movía la triste cabecita de la paloma. Acechó volando en círculos primero, para posarse finalmente en la rama más elevada de un pino, esperando.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Y a medida que la tarde avanzaba, mientras bajaba lentamente el sol y se hacía más resistible la espera de la paloma, más y más ciclistas pasaban junto a sus alas tullidas, más y más autos llenaban las avenidas circundantes, más personas corrían y caminaban a los costados, todos ignorándola, esquivándola a última hora, justo antes de aplastarle, apurados sin detenerse en caso alguno, ni siquiera por la sola misericordia de rescatar un animal pequeño, herido e indefenso. Nadie tenía tiempo para ayudar a un animal sucio, infeccioso y que además abundaba. Quizás, pensaba el pichón, si hubiera tenido los colores alegres de un loro habría inspirado la compasión suficiente para que algún ser humano se detuviera por un segundo. Pero era nada más una paloma. Hasta que llegó, después de una espera interminable, un salvador. En una bicicleta azul con rueditas, un niño pequeño, de no más de cuatro años, pasó junto a ella. Frenó su bicicleta unos metros más adelante y se bajó despacito, sabía que no tenía que parar en la ciclovía y mucho menos bajarse de la bici. No pensó en todo lo que le habían enseñado y advertido sus papás, en los retos que quizás le llegarían, olvidó todo cuando se dio cuenta que podía tocar un animal, un animal que estaba siempre volando y nunca había visto más de cerca que unos metros cuando corría en la plaza tras las bandadas intentando atrapar alguno infructuosamente. Caminó peligrosamente contra el tránsito por donde venía, hasta llegar a donde estaba la paloma. A unos metros de distancia su madre se apuraba gritando ¡Agustín! ¡Agustín! ¡Sal de ahí Agustín! Pero Agustín era sordo a esas alturas. Se agachó conmovido sobre el ave y la tomó entre sus manitos. El pichón volvió a sentirse, por un instante al menos, protegido como en el nido donde recibía comida procesada por su madre. Delicadamente, el niño depositó junto a un tronco, al costado del camino, al pajarito. Le hizo cariño en la cabeza y el cuerpo, diciéndole que no se preocupara, que ya se iba a mejorar, que iba a venir su mamá y podría volver a volar otra vez. Su madre, un poco más tranquila, se había parado al lado con su bicicleta azul. Tras un pequeño sermón sobre los peligros de parar en la mitad de la ciclovía, que lo podían atropellar si andaba por ahí a pie y que no debía volver a hacerlo, Agustín se volteó por última vez a ver a la paloma, contento por haberla salvado. En la casa le iba a contar a su papá que había salvado una paloma.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; LINE-HEIGHT: 150%; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Mientras Agustín, de la mano de su madre, se alejaba, la gata, que había aguardado observándolo todo desde hace horas, cuando vio volar al pichón desde la cabeza del soldado, esperando que se equivocara, se hiciera daño, que cayera, esperando que se acabara el incesante y molesto paso de los ciclistas protegiendo al pichón herido, que con paciencia infinita había estado oculta entre las hojas moradas del ciruelo, descendió apurada por el tronco, cruzó la vía y se paró junto al animal maltrecho. El aguilucho, ofuscado, continuó buscando ratones desde el cielo. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-7492954195833922833?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/7492954195833922833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=7492954195833922833' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7492954195833922833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7492954195833922833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/10/el-pichon-y-el-nino.html' title='El pichón y el niño'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-sgg6Ht6lSDE/Tqg8hu3w7UI/AAAAAAAAAJM/U0fksRLy7Zs/s72-c/picasso-ninioconpaloma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-7076198039878981986</id><published>2011-09-04T16:23:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T17:00:06.692-07:00</updated><title type='text'>Gracias, Aquilina.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Zi0HUHa70NM/TmQQi9Z8ErI/AAAAAAAAAIw/1xAvBEkkDNA/s1600/uyuni.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Zi0HUHa70NM/TmQQi9Z8ErI/AAAAAAAAAIw/1xAvBEkkDNA/s320/uyuni.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5648658025414398642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;Aquilina.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;  &lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;Tiene sesenta años, camina todos los días desde las afueras de Uyuni, en el suroeste de Bolivia, acarreando un carro con ollas, teteras, un balón de gas, una cocinilla y otros utensilios de cocina, hasta su puesto en uno de los dos mercados del pueblo. Desde las siete de la mañana sirve desayunos, un café, un mate de coca, agua de manzanilla o&lt;span class="apple-converted-space"&gt; &lt;/span&gt;&lt;i&gt;trimate&lt;/i&gt;, a base de coca, anís y manzanilla, por dos bolivianos, y si el cliente quiere agrega un pan por cincuenta centavos. Calienta además en un sartén chicharrón de llama, pequeños trozos grasientos del mamífero más abundante en el área altiplánica, con cortes cuadrados de papa. Por cinco bolivianos sirve una porción, en un bol pequeño, sobre granos de choclo y acompañado con un pan. Ofrece otras viandas, como galletas y bebidas. El gas está siempre dado al máximo, el agua hierve permanentemente, casi hasta evaporarse por completo, vacía y llena de agua unos termos coloridos que están sobre repisas de madera.&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;La cara redonda, de pómulos marcados que achican por debajo sus ojos pequeños y oscuros, morena curtida por el sol del altiplano, nariz chata, pelo liso, negro azabache, largo y trenzado en dos partes que se unen por las puntas sobre su espalda, como la mayoría de las mujeres bolivianas, observa impasible la peatonal esperando a uno de los pocos comensales que caen a diario. Aquilina está casada con un profesor rural, se encuentran unos pocos días al mes durante los fines de semana. Tiene nueve hijos, cuatro de los cuales están muertos; los demás ya son profesionales, médico, ingeniero comercial, otro estudia derecho, todos a horas de distancia, en Sucre. Dice que los chilenos hablamos muy rápido. Quiere conocer el mar. Se queja contra "el Ivo", porque ayuda sólo a los pobres del campo, les regala computadores, les arregla caminos, les construye escuelas, pero a los pobres que no trabajan la tierra no los ayuda nadie y son más pobres cada día que las cosas básicas suben de precio. Como ella, que vive sola vendiendo unos pocos desayunos al día, que ha sufrido cuatro veces el dolor más grande, apenas imaginable, que resiste el frío y el sol del altiplano; con su cadencia pausada, imperturbable, ese aire cansado que algunos tienen por el rumbo de la vida y el transcurso del tiempo. A las once cierra porque desde esa hora ya no llega nadie.&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51); "&gt;Abre nuevamente a las seis de la tarde. Prende la cocinilla, calienta el agua y espera sentada mientras se evapora, salteando el chicharrón de llama, acompañada por las locatarias de los lados y un televisor en blanco y negro. Pido un trimate. Bondadosa, Aquilina me presta un tazón enlozado y permite preparar tallarines instantáneos en su cocinilla; le explico como se cocina este alimento novedoso. Sopa de gusanos, dice, le gusta, va a comprar para que su marido coma durante la semana, mientras están alejados. Tiene dos aguayos, el típico manto usado por las mujeres de regiones andinas peruanas y bolivianas, uno hace treinta años, grueso, firme, hilado fino en telar, desteñido; imagino que cargó con el a sus nueve hijos, además de mercadería y cualquier cosa posible. El otro, de colores más vivos y más delgado, hace diez. Le muestro el que compré para regalo, industrialmente fabricado, y con dos dedos abre el entramado de hilos y atraviesa uno, para luego reposicionarlos en su lugar. Si lo usara como los de ella seguramente no duraría más que unos meses.&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 51); "  &gt;La lengua madre de la señora Aquilina es el quechua. Me pregunta si quiero aprender. Tres, me dice, son las preguntas fundamentales. Mi cerebro de turista piensa cosas relacionadas con comida, baño y dormir. Pero no tienen que ver con eso. Son mucho más importantes. ¿Ima sutiyki? ¿Maymanta canki? ¿Mayman dishanki? Cómo te llamas, de dónde eres, hacia dónde vas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Bookman Old Style'; color: black; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-7076198039878981986?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/7076198039878981986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=7076198039878981986' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7076198039878981986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7076198039878981986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/09/gracias-aquilina.html' title='Gracias, Aquilina.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Zi0HUHa70NM/TmQQi9Z8ErI/AAAAAAAAAIw/1xAvBEkkDNA/s72-c/uyuni.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-8621994257433059719</id><published>2011-09-04T15:25:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T17:27:29.355-07:00</updated><title type='text'>Cita 5</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;18&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Con estrépitos de músicas vengo, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;con cornetas y tambores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;Mis marchas no suenan sólo para los victoriosos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;sino para los derrotados y los muertos también. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;Todos dicen: es glorioso ganar una batalla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;Pues yo digo que es tan glorioso perderla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;¡Las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;¡Hurra por los muertos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;Dejadme soplar en las trompas, recio y alegre, por ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;¡Hurra por los que cayeron,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;por los barcos que se hundieron en la mar,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;y por los que perecieron ahogados!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;¡Hurra por los generales que perdieron el combate y por todos los héroes &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;vencidos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;Los infinitos héroes desconocidos valen tanto como los héroes más grandes de&lt;span class="Apple-style-span" style="white-space: pre;"&gt; &lt;/span&gt;la &lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color: black; "&gt;Canto a mí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-8621994257433059719?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/8621994257433059719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=8621994257433059719' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/8621994257433059719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/8621994257433059719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/09/cita-5.html' title='Cita 5'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-2886219362232840751</id><published>2011-08-21T12:50:00.000-07:00</published><updated>2011-08-24T16:23:28.812-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='regateo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='encuentros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roth'/><title type='text'>Libros.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Hojea las primeras páginas del libro, buscando el lugar indicado para escribir lo que pretende. Más que indicado, exacto. No necesita anotarlo, de todas maneras va a recordarlo. Cada vez que abra el libro va a acordarse. Incluso cuando vea el lomo asomado en su exigua biblioteca, en el futuro tal vez más abultada, va a evocar el momento en su cabeza. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;GRANDES NOVELISTAS, abajo, &lt;i&gt;La novela actual en el mundo&lt;/i&gt; (más abajo observa un grabado en miniatura con una persona vertiendo líquido entre dos ánforas) &lt;i&gt;Para Aaron Asher y Jason Epstein.&lt;/i&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Va al dorso del libro. Lee las primeras líneas de ese paroxismo de resumen. Las del medio, unas palabras al final. (Foto Nancy Crampton, justo al centro del rectángulo). Intenta descifrar algo de la cara en la foto gastada. La cara del joven escritor. Se devuelve al inicio, a la tapa roja, gastada, doblada en el ángulo inferior derecho. Contiene sólo los datos indispensables, serie, autor, título, editorial, en letras de colores blanco y negro, de una tipografía que, piensa, no podría no ser de los años setenta u ochenta, intentando ser llamativa dentro de la austeridad máxima. Abre el libro. En la primera página de roneo hay una calcomanía verde con los datos de Librería Antártica Ltda. Av. Pdte. Kennedy &lt;!--?xml:namespace prefix = st1 /--&gt;&lt;st1:metricconverter st="on" productid="5413, L"&gt;5413, L&lt;/st1:metricconverter&gt;.132 Nivel Canelo · Parque Arauco FONO… Piensa si la librería existe, parece que sí. Se imagina el centro comercial hace treinta, treinta y cinco años ¿Se llamará todavía Nivel Canelo? Podría llamar, tal vez el número telefónico se mantenga. De nuevo el hombre del agua. Muy blanca, no hay datos. PHILIP ROTH MI VIDA COMO HOMBRE, logo, raya, Emecé Editores. &lt;span lang="EN-US"&gt;Todo muy grande. Título Original Ingles MY LIFE AS A MAN. Copywright © 1970, 1971, 1973, 1974, by Philip Roth. &lt;/span&gt;Diseño de tapa. Tiene que ser al frente. &lt;i&gt;Para Aaron Asher y Jason Epstein.&lt;/i&gt; Aaron y Jason. Quienes serán o habrán sido, el misterio de siempre. Podría ir debajo, y para mi de... no, lo ha hecho alguna vez antes, no para sí mismo, claro. Yo podría ser su musa, si el me lo permitiera. Del diario de Maureen Jonson Tarnopol. Tampoco, ya está en el libro. Se devuelve. NOTA AL LECTOR. Más atrás. Sí, este es el lugar preciso. Bajo el nombre de Lucrecia, al centro, en diagonal, con su portaminas, escribe.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Muere de hambre. Lleva horas leyendo, estudiando. En esa actividad se gasta bastante energía, lo sabe, así es que necesita alimento abundante. Un italiano a media tarde. Cruzando Bellavista parece que hubiera más gente en la ciudad, las veredas están llenas. En el suelo, abundan los paños teñidos con anilina, con cachivaches de toda clase, adornos corporales, pipas, artesanías, libros. En general sólo se detiene ante estos últimos, como esta vez. Siempre tienen pocos, como si fueran títulos realmente escogidos. Y, por los ejemplares que ve, parece ser realmente el caso. Uno concita su atención, olvidando para siempre a los demás. Se encuclilla y lo toma. El vendedor, alto, cabezón, con la cara marcada por la viruela, usando anteojos de sol de cristales celestes, lo aborda con su garganta corroída. Roth, ganador del Pulitzer, eterno candidato al Nobel, uno de los más importantes escritores norteamericanos, en dos mil te lo dejo, en tres lo tenía pero por ser a ti te lo dejo en dos. El libro es viejo y está doblado. Parece que se hubiera mojado y el doblez fuera el típico engrosamiento por humedad, pero no es así. ¿No me lo podi dejar en menos? No si ya está barato, ese sé que lo vendo rápido. Se queda mirando el libro entre sus manos un momento, cuando lo vuelven a bombardear. Si es bueno ese autor, América bajo amenaza se llama su último libro creo, tiene muchos más, siempre se gana premios. Este no le he leído, pero te va a gustar, lo estuve hojeando. Si, si lo conozco. &lt;st1:personname st="on" productid="La Conjura"&gt;La Conjura&lt;/st1:personname&gt; contra América, así se llama. No es el último, pero esa información se la reserva. En este tipo de negociaciones prefiere aportar el mínimo de información, todo puede ser usado en su contra al momento de acordar el precio. Preferiría incluso actuar mejor, hablando peor al menos. Me voy a comprar un completo, mientras lo pienso. Entra al local. Blanco, rojo, amarillo, harta luz, harta música de discoteca, desde las once de la mañana hasta el cierre. Dame ese que tiene tocino, grande, le dice a la vendedora. Un Italiano especial. ¿Nada más? Nada. Son ochocientos noventa. Espere por favor, su vuelto. Pide que le cambien un billete para poder regatear algo el precio, parecer que tiene el dinero justo. Engulle el pan, termina el trámite de la alimentación más apurado de lo que debería, su libro puede haber desaparecido, y sale. El libro está ¿No me lo podi dejar en mil quinientos? No flaco, si ese está barato, lo acabo de traer además. Seguro hoy día lo vendo. Un tipo que está sentado al lado apunta con la cabeza hacia donde están los libros. Agachado sobre el paño hay una persona con chaqueta, anteojos y maletín. Toma un libro con tapa roja. Él me lo compra, es profesor, le saco tres lucas compare, le dice al otro el vendedor. Ataca. Roth, ganador del Pulitzer, eterno candidato al Nobel, uno de los más importantes escritores norteamericanos, en tres mil se lo dejo, a cuatro lo tenía, pero por ser usted se lo dejo en tres mil. Está pensando que ahora el maldito drogadicto lo ignora y se va a quedar sin el libro. Y además por más plata, para comprar más pasta base el puto y seguir cagándose la garganta. Por un momento se resigna y busca una excusa ridícula del destino. El hombre deja el libro para tomar otro y regresa la esperanza. Escucha parado al lado del paño algo sobre un libro de un Marcel, no tiene idea quien es, ve una tapa blanca con dibujos y algo que dice Nosecuanto Marcel. Lo que si escucha bien es que le hacen un precio por llevar los dos libros. Lleve ese y el de Roth por cinco mil. Ya no odia al vendedor, sólo es cuestión de negocios, él se demoró en decidir y perdió. Es más que obvio que prefiera venderlo a quien puede pagar más. Sigue siendo un drogadicto. Pero es que este está doblado, dice el supuesto profesor todavía encuclillado, mostrando el de Roth. Si, pero es que ese es antiguo, por eso nada más, pero fíjese, está sanito. Mmm, además este libro no ha sido editado de nuevo en español. Sabe mucho el profesor. Si no, me lo compra el joven, ya flaco, tres luquitas. Hijo de puta piensa mordiéndose el cerebro. ¿Y este quien es, el palo blanco?, le dice mirándolo. No, para nada, sólo estaba viendo antes que usted el libro y regateando el precio, pero no me resultó. Es más, para que me crea,… Puedes ser un alumno… le puedo decir que fui pololo de Catalina. ¡Si claro!, por eso me sonaba tu cara, ¿cómo te va? Claro que me acuerdo. Preparando el examen de grado estoy, eso creo que resume todo. Justo estaba en un recreo, comiendo un hot dog para seguir dándole. Claro, el examen de grado. Si te puedo dar un consejo, no te compliques con demasiadas teorías y explicaciones, anda al grano, a lo concreto. Cuando yo estudié, porque era huevón, leí muchas cosas, los textos más largos, quería saber todo, quería entenderlo todo y al final me demoré más y me saqué un cuatro. Yo hice algo parecido, pero ya estoy abocado nada más en resúmenes, y los textos los tengo para consultar algunas cosas. ¿Y te ha ido bien? ¿Te interrogan?. El tono de voz tranquilo, los ojos achicados a través de unos gruesos cristales y el permanente esbozo de una sonrisa irradian bondad. Si, a mi ritmo, pero bien, tranquilo al menos, y me interrogan una vez por semana, me sirve bastante, para ordenarme y presionarme un poco más a estudiar intentando retener. Que bien pues, ojalas sigas así. Compremos los libros entonces, yo me quedo con el de Marcel y tú con el de Roth. Dame los dos por cinco mil. ¡No, por favor, cómo se le ocurre, si usted quiere los dos, llévelos nomás! No te preocupes, es que en realidad soy mañoso y ese libro está muy doblado, no me gusta. ¿Conociste alguna vez mi biblioteca? No, nunca, pero me acuerdo que recogía hierbas y después las guardaba entre las páginas. Piensa en que las hojas van entre las páginas. Me acuerdo de una vez que fuimos al interior de Olmué, a un restaurantede comida típica chilena, y luego caminamos por &lt;st1:personname st="on" productid="La Campana."&gt;La Campana.&lt;/st1:personname&gt; ¡Ja ja!, esas ridiculeces románticas. Así, tengo recuerdos de los lugares en que estuve mientras leía tal o cual libro. O al menos la noción de que estuve en algún lugar. Me gusta encontrar esas hojas cuando los tomo otra vez, además se conservan bien. Yo también tengo algunas entre mis libros, unos tréboles de cuatro hojas, a veces vuelvo a verlos. Dale el libro de Roth a él. Perdona, pero no me acuerdo de cómo te llamas. Diego, Diego Vega, usted se llama Fernando, ¿o no?. Si. Hace el ademán de sacar los dos mil quinientos de su billetera y entregarlos. Sabe que no le va aceptar el dinero, pero debe igual hacerlo. Tome, los compramos a medias si un libro es para cada uno. No, cómo se te ocurre, te lo regalo. Le insiste en que acepte. Además, ni siquiera lo leeré luego, primero tengo que dar el examen, y sólo soy el ex pololo de Catalina. Y hace un tiempo ya. Ah, pero eso no importa. ¡Lo comido y lo bailado no te lo quita nadie pues! Probablemente ese refrán, en este caso, significa algo así como “quédate con todo lo bien que lo pasaste en esos años que estuviste junto a ella, con todo los buenos momentos, el resto no interesa”. Eso al menos cree él, pero no está muy seguro y lo seguirá pensando. Así te guardas la plata para otro hot dog, para esas cosas la necesitas más ahora. Bueno, muchas gracias, se pasó. Le entrega cinco mil pesos al vendedor, ya da lo mismo si comprará pasta base o que con ellos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;Siguen caminando por Pío Nono.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;¿Usted estudio acá cierto?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;Si.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;¿Y hace clases acá?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;Oh, me encantaría, pero ahora solo tengo cursos en &lt;st1:personname st="on" productid="la Finis T￩rrea"&gt;&lt;st1:personname st="on" productid="la Finis"&gt;la Finis&lt;/st1:personname&gt; Térrea&lt;/st1:personname&gt; y uno mínimo en &lt;st1:personname st="on" productid="la Cat?lica."&gt;la Católica.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;¿Y de qué?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;En &lt;st1:personname st="on" productid="la Católica"&gt;la Católica&lt;/st1:personname&gt; sobre mediación.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;Qué entretenido, acá no me acuerdo que haya habido cursos sobre eso.&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;Lamentablemente es un área marginal.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;No se aplica mucho eso de que más vale un mal acuerdo que un buen juicio.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;Así es. Bueno, un gusto Diego, que estés muy bien.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 2.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 423.0pt"&gt;Usted igual, y muchísimas gracias por el libro, me voy a acordar de usted cuando lo lea. Se estrecharon la mano.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-RIGHT: 29.2pt; TEXT-ALIGN: justify; tab-stops: 396.0pt"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Sabe que no necesita escribirlo porque es de esos momentos que no va a olvidar. Hasta el fin de sus días, cree, más aún si por punto de referencia tiene ese nuevo y gastado libro. (Más tarde revisará todos sus libros. Sí, recordará de donde salió cada uno, y no son pocos. Esperará saberlo siempre, aunque lleguen a ser muchos más)&lt;u&gt;.&lt;/u&gt; Nuevo, pero de 1975. Pudo haber sido otro el primer lector, ese mismo año o treinta y cinco después. En algún momento, será él. A pesar de eso, apoya la punta del lápiz y empieza.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-2886219362232840751?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/2886219362232840751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=2886219362232840751' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/2886219362232840751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/2886219362232840751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/08/libros.html' title='Libros.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-729767281256794401</id><published>2011-07-20T21:26:00.000-07:00</published><updated>2011-07-20T21:57:44.280-07:00</updated><title type='text'>C.4</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-GOq7tRp0wsE/TiexPdFDrfI/AAAAAAAAAG4/6mUsiPZ4uJo/s1600/Lao_Tse.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 139px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-GOq7tRp0wsE/TiexPdFDrfI/AAAAAAAAAG4/6mUsiPZ4uJo/s200/Lao_Tse.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5631664738112089586" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Por eso cuando se perdió el Tao se perdió también la virtud&lt;/div&gt;&lt;div&gt;perdida la virtud se echó mano a la bondad&lt;/div&gt;&lt;div&gt;perdida la bondad se echó mano a la justicia&lt;/div&gt;&lt;div&gt;perdida la justicia quedó el ritual.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El ritual es apariencia de lealtad e indigencia de la fe&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y el principio de todas las discordias.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;                                                                             &lt;/span&gt;XXXVIII.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-729767281256794401?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/729767281256794401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=729767281256794401' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/729767281256794401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/729767281256794401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/07/cita-4.html' title='C.4'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-GOq7tRp0wsE/TiexPdFDrfI/AAAAAAAAAG4/6mUsiPZ4uJo/s72-c/Lao_Tse.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-4576480898498202769</id><published>2011-06-03T01:50:00.000-07:00</published><updated>2011-06-05T19:42:34.562-07:00</updated><title type='text'>Dos más dos</title><content type='html'>Parte de la experiencia de Ernesto indicaba hasta ahora que la naturaleza humana era relativamente decente. Parte de sus estudios de filosofía indicaban que el hombre por naturaleza era bueno. Pero eso era nada más una parte. Cierto tipo de conversaciones ebrias (y filosofía bastante lúcida, aunque lo ebrio y lo lúcido no son necesariamente opuestos, como manifiestan las dos frases precedentes, aunque pareciera lo contrario), revelaban que justamente el hombre por naturaleza es todo lo contrario. La experiencia, a pesar de lo que Ernesto pensara, indicaba justamente eso. Entonces, lo que realmente generaba las creencias de Ernesto no era la experiencia ni la filosofía, sino su confianza, su ingenuidad o su bondad, cuestiones que de manera general van de la mano. Confianza e ingenuidad que pueden ser una virtud, de la misma manera que un defecto. Hasta donde los momentos de amargura habían llevado a Ernesto, en los cuales se alejaba de su creencia primitiva, ingenuidad era lo mismo que ser un completo huevón.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La gente cambia. Ingenuidad. La gente no cambia. Realidad. Las personas se preocupan por las demás personas. Confianza. Las personas sólo se preocupan por sí mismas. Realidad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las cosas, las situaciones, las personas, admiten clasificaciones. Una que le gustaba a Ernesto, por su aptitud de síntesis, como reveló en algunas conversaciones, era una según la cual las personas pueden ser de dos tipos: a unas les importa lo que les importa a sus semejantes, a otras no les importa lo que les importa a sus semejantes, o lo que es lo mismo, no les  importa más que lo que les pase a ellas. En la ingenuidad y optimismo de Ernesto, a todos les importan los demás. Pero los hechos dicen otra cosa. Los hechos y la borrachera, que finalmente consiste en hechos desmembrados de toda clase de conciencia, lo que convierte a esos hechos en algo aún más concreto, menos susceptible de interpretaciones (aquí Ernesto, optimista como siempre, saca algo bueno de la borrachera, su honestidad), concluían que estaba equivocado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando el sobrio o ebrio de Ernesto llega a estas conclusiones, hay sólo una cosa que puede sacar en limpio. Por muy entusiasta que sea el optimismo, por muy grande que sea la ingenuidad, por muy estúpida que sea la confianza, en cierto punto la persona es lúcida, lúcida como cuando dicen que el hombre es el lobo del hombre, lucidez tan gigante como esas que revelan lo evidente, tan consciente que se da cuenta que no puede confiar y que la ingenuidad es un defecto, a pesar de lo cual confía, cree en las personas, cree en que puede ser importante lo que hacen los otros, los que son iguales al otro. Eso por un lado hace que su ingenuidad sea aún más estúpida. Pero, a pesar de eso, a pesar de que sabe que unos no cambian, que a unos no les importa, sigue creyendo y confiando, porque en el fondo, a pesar de que sabe que en algunos simplemente no se puede creer, sigue siendo optimista, porque recuerda, en una lucidez aún mayor, una que supera la amargura, que no todos son iguales, que a algunos realmente si les preocupan los demás, siempre, no importa si se acuerdan o no, si es un deber o ser. Ernesto mantiene la esperanza, bajo un riesgo enorme: enormes decepciones. Sigue creyendo, porque dentro de su confianza e ingenuidad, se queda con el lado bueno de las cosas. Pero al final, a pesar de su optimismo, la interrogante pervive. Eso no es suficiente mientras los hechos demuestren lo contrario.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-4576480898498202769?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/4576480898498202769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=4576480898498202769' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/4576480898498202769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/4576480898498202769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/06/naturaleza-humana.html' title='Dos más dos'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-1087246253911996362</id><published>2011-05-22T19:59:00.001-07:00</published><updated>2011-05-22T20:11:35.251-07:00</updated><title type='text'>C.3</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;-Bueno -le dije dándome golpecitos en el brazo-, el deber me llama. Como dijo un juez a otro: "Sé justo, y si no puedes ser justo, sé arbitrario."&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right; "&gt;El Almuerzo Desnudo&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-B8UZj6f9Dg4/TdnQStXeTCI/AAAAAAAAAGE/IpRixA9DqSU/s1600/naked%2Blunch.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 235px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-B8UZj6f9Dg4/TdnQStXeTCI/AAAAAAAAAGE/IpRixA9DqSU/s320/naked%2Blunch.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5609743830700936226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-1087246253911996362?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/1087246253911996362/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=1087246253911996362' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1087246253911996362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1087246253911996362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/05/c3.html' title='C.3'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-B8UZj6f9Dg4/TdnQStXeTCI/AAAAAAAAAGE/IpRixA9DqSU/s72-c/naked%2Blunch.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-1120194301634139108</id><published>2011-05-22T19:48:00.000-07:00</published><updated>2011-05-22T19:58:41.488-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Kevin Carter'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fotografía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Buitres'/><title type='text'>Buitres</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Dentro de un cuadro lleno de colores amarillos&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;y verdosos destacan dos figuras de color café, prácticamente del mismo tono. Una, la de atrás, o q&lt;/span&gt;ue está en segundo plano, algo fuera de foco, es un buitre de largo pico y cabeza blanca, da la impresión que salvo por las plumas el resto es sólo hueso, una calavera y las dos patas. Está casi al medio de la imagen, en la punta de, si uno la partiera en cuatro, del cuadro superior izquierdo. La otra, en primer plano, ocupando el cuadrante inferior derecho del recuadro, es una niña que está encuclillada y con la frente apoyada en el suelo. Parece que el peso de su cabeza fuera tal que simplemente no puede cargarla con sus débiles hombritos. Parece un gran sapo de tierra, con las piernas traseras flectadas al máximo, los codos y antebrazos en el suelo. Se alcanzan a ver las costillas marcadas de la pequeña, como esos perros o caballos famélicos, un collar blanco en su cuello y otra cosa blanca alrededor de su muñeca. Al fondo, desenfocados, se divisa lo que pueden ser chozas de una aldea y unos árboles verdes y espinoso. El resto es arena, paja, pastizales secos, arena, piedras y más arena.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;La imagen parece a primera vista bastante macabra. Un buitre a punto de almorzarse un niño. Imaginar que después de la foto, en vez de ser una cebra o un ñu como han mostrado infinidad de veces los programas sobre la naturaleza salvaje, las costillas al aire, con algunos restos de carne adosados, iban a ser de una niña de unos cuatro años no deja indiferente a nadie, o al menos a nadie relativamente normal. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;La polémica se genero, además de todo lo que tenga que ver con la hambruna y abandono de África, el capitalismo, el egoísmo (no es muy difícil interpretar la metáfora de la fotografía y decir que tal o cual parte simboliza esto o lo otro), en torno al tipo que tuvo la fortuna (o que fue llevado por &lt;st1:personname productid="La Fortuna" st="on"&gt;La Fortuna&lt;/st1:personname&gt;), de estar en ese lugar en ese momento, aunque quizás se repetía, y sigue repitiendo, en montones de caseríos africanos. El ojo acusador se fijó exclusivamente en el fotógrafo, en la parte de la fotografía que no se ve, en como había dejado abandonado a su suerte a esa pequeña criatura. Digamos, el mundo puso la carga y sus culpas por todo lo que pasaba en ese continente en ese sujeto. Los problemas con eso eran varios. Primero, uno que tiene que ver con la forma de ejercer el oficio (esto creo excede la profesión). El fotógrafo no puede intervenir la realidad que lo rodea. Puede ser una opción al momento de dedicarse a expandir lo que es visible a las personas, divulgando o compartiendo situaciones maravillosas o extraordinarias o realmente terribles, no importa si hay algo inanimado, un vegetal, un animal o un ser humano. El ojo privilegiado, detecta, interpreta, captura, revela, selecciona, exhibe o publica. Punto. Apuntar a quien detectó esa imagen resulta del todo injusto si sólo estaba cumpliendo con su función o un principio al ejercer de esa forma el oficio, que probablemente sea compartida por los miembros del gremio y tal vez sea hasta enseñada en las escuelas de fotografía. Un instante en el mundo debe atraparse, no intervenir en él. Segundo, nadie sabía realmente si el buitre se comió a la niña. Si bien, pensando en las distancias y proporciones, el buitre probablemente era más grande y más feo que el niño, y además parece que lo está mirando, acechándolo, concluir a partir de eso que fue abandonado para finalizar en los picotazos de un ave carroñera y su bandada parece una gran exageración, sería como meter presa a una persona por comprar una pistola. No se conocían realmente las circunstancias que no se ven en la foto, por ejemplo si habían más personas cerca (se ven unas chozas al fondo de la foto), cuestión que parcialmente se dilucidaría años después. Y tercero, dejando de lado todo tipo de discusión ética o valórica sobre el deber de ayudar a los necesitados, no se conocían tampoco las circunstancias que rodeaban al fotógrafo, quizás se estaba subiendo a un avioneta o helicóptero, quizás se subía a un jeep para arrancar de una tribu de caníbales o de guerrilleros, quizás la sacó con un gran teleobjetivo. A pesar de todo esto, a pesar incluso de la evidencia contenida en la propia fotografía, la “crítica” fue devastadora con el reportero, quien en síntesis dejó abandonado a un pobre niño africano desnutrido, para que muriera bajo las alas pardas de un ave carroñera.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;En 1994 Kevin Carter ganó uno de los más importantes premios (o el más importante) entregados en Estados Unidos a medios de prensa por su fotografía. Ese mismo año se suicidó. En el período inmediatamente anterior había sido públicamente señalado y enjuiciado por un acierto en el cumplimiento de su trabajo. ¿Fue eso lo que lo llevó a tomar esa última decisión? ¿Su vida previa ya estaba llena de sufrimientos y eso nada más gatilló una cuestión inevitable? ¿O fue el morbo de la audiencia y los críticos, de una masa informe y diabólica que toma decisiones sin control y sin criterio, una masa sin consciencia, sin remordimiento, que devora todo a su paso y cuyos efectos son excluyentemente destructivos? Una sola foto, dos efectos totalmente opuestos: el reconocimiento y la condena (por eso algunas representaciones de &lt;st1:personname productid="La Fortuna" st="on"&gt;La Fortuna&lt;/st1:personname&gt; muestran una rueda). Por una parte la academia, un grupo de personas que toma decisiones en forma responsable, informada, meditada, justificada, y por la otra un ente inclasificable y devastador (quizás en el mundo oriental existe alguna forma de describir esto, aunque incluso en ese caso asumen un rol destructor que es parte de un conjunto superior de movimientos cíclicos). Entonces, la interrogante en torno a la fotografía. ¿Quién es el verdadero buitre? O, ¿cuál es el buitre? Parecen haber, al menos, cinco posibilidades.&lt;/p&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/-KA26urNFnvo/TdnMsQFLQUI/AAAAAAAAAF8/np6F4PoFRTI/s320/buitres-comiendo.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5609739871469650242" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 256px; " /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-1120194301634139108?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/1120194301634139108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=1120194301634139108' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1120194301634139108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1120194301634139108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/05/buitres.html' title='Buitres'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-KA26urNFnvo/TdnMsQFLQUI/AAAAAAAAAF8/np6F4PoFRTI/s72-c/buitres-comiendo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-8344335190426102008</id><published>2011-04-10T17:29:00.000-07:00</published><updated>2011-04-11T16:02:52.898-07:00</updated><title type='text'>Juan Pablo observa quieto.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Juan Pablo observa quieto, con al cabeza encorvada, el lugar nuevo en que se encuentra. Mira a su alrededor como inspeccionando cada centímetro. Es una oficina pulcra, ordenada, limpia, fresca, donde se respira el buen aire de quien la habita. El espacio no es demasiado amplio, pero si silencioso y tranquilo. Sonríe Juan Pablo con la plantita que hay de adorno, verde como su polera, mostrando las encías casi sin dientes como en cámara lenta, levantando levemente la cabeza. ¿Te gusta? Le pregunta su mamá, mientras le agarra la mano y él da un si agrandando la sonrisa. Un rato después Juan Pablo está con el ceño fruncido mirando al frente, a la señora desconocida y elegante, aunque no sabe que es eso, su mamá le pregunta si se aburrió o si tiene hambre, y más tarde, con los ojos cerrados y el mentón en el pecho, prácticamente dormido. En el intertanto, la madre ha respondido las interrogaciones de la señora. A la primera, responde por él que no, si no habla. Cuando le preguntan desde cuando, dice que desde siempre, él siempre ha sido así, que venía con el cordón umbilical enrollado al cuello y como nació por parto normal eso le generó daño neurológico. Años después le contaron que era culpa del hospital, que debían haberle hecho una cesárea. Juan Pablo no habla, ni se ubica en el tiempo ni el espacio, que puede ser una de sus bendiciones, flotar un poco nada más encima de la superficie, sonriendo por las plantas, por el sol, por los niños que juegan a la pelota en el pasaje al que da su casa; no habla pero si puede expresar sus emociones, irradiando ternura de su sonrisa sin dientes o anegándolo todo con las escasas lágrimas que salen de sus ojos. Se comunica por obra de la naturaleza, espontáneamente, como cuando reclama sus comidas a las horas precisas agitando los cazos, una de las pocas veces en que se inquieta porque generalmente es tranquilo, y se entretiene con poco escuchando música o cuando lo van a ver sus hermanas. No le gusta mirar tele (para que si es mejor y, como él, más simple ver lo real), ni los gatos, los ha tirado las veces que le han llevado uno de mascota. Le encanta cuando lo duchan, ahí podría quedarse horas dice su mamá, bajo el chorro tibio de la ducha teléfono, con las manos entrelazadas y los ojos cerrados mirando el cielo. Juan Pablo no se da cuenta, pero estampa su huella en un papel que registra los dicho de su madre. La madre estampa su firma, se agrega una segunda firma del testigo, y la señora pone fin a la diligencia estampando su cargo. Pone fin a la diligencia con un gesto de caridad que es más su sello que el timbre antiguo, sello que se nota desde que saluda al último de los empleados, y se nota también en las respuestas que recibe, llenas de respeto, del que se gana con actos sencillos, cotidianos y concretos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Afuera, tomándose un café, espera a María su marido. Es un hombre alto, delgado, muy delgado, con la piel llena de gruesos pliegues casi pegada a los huesos. Está abrigado a pesar del calor agobiante de un verano que, como se está haciendo habitual, se prolonga más de lo esperado. No tiene color esa piel grisácea, el cáncer respira por sus poros. ¿Qué ha hecho esa mujer para merecer, casi a los sesenta años, hacerse cargo de dos guaguas, como ella misma dice? Un inocente de treinta y ocho años, al que hay que mudar, lavar, dar de comer, llevar a controles médicos periódicos, subir y bajar de la silla de rueda, limpiar las babas, dar un banquete de medicamentos para úlceras estomacales, epilepsia, y vitaminas, ¿es una bendición? Un esposo de sesenta y ocho sentenciado, al que las quimioterapias sirven para estirar nada más que una agonía, al que también tiene que atender en su infinita fragilidad, ¿es una carga? María afirma como el Atlante toneladas de dolor en sus espaldas, ¿le ayuda alguien con unos gramos al menos? Se alejan, ella gordita empujando la silla de ruedas, con su marido alto al lado, caminando lento. María tiene que seguir esperando con su paciencia infinita y su dulce temple de acero, mientras tanto seguirá vendiendo cachureos en la feria, aguantando cansada el sufrimiento sobre sus hombros, mucho más fuerte que Atlas, sin quejas, ganándose su lugar en un memorial imaginario. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-8344335190426102008?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/8344335190426102008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=8344335190426102008' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/8344335190426102008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/8344335190426102008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/04/juan-pablo-observa-quieto.html' title='Juan Pablo observa quieto.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-585248645732620759</id><published>2011-04-10T17:11:00.000-07:00</published><updated>2011-04-10T17:52:35.707-07:00</updated><title type='text'>Cita 2</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-1R8aXMs1yvk/TaJLPinIBvI/AAAAAAAAAF0/PlsPbqCAmaY/s1600/fritura.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 180px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-1R8aXMs1yvk/TaJLPinIBvI/AAAAAAAAAF0/PlsPbqCAmaY/s320/fritura.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5594116417508607730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; "&lt;/span&gt;El olor a fritura parecía llenar su conciencia. Pensó, pero sólo por un instante, que las frituras eran la nueva aberración, como el tramo de carretera con sus tiendas de saldos y sus autocines para mirones. Rápidamente corrigió ese pensamiento casual, pero recordó que las frituras fueron una de las primeras cosas que se han olido en el planeta. Tras el descubrimiento del amor, de la importancia de la caza y de la constancia del sistema solar, vino el olor de la comida frita. Incluso ahora, al final de la cosecha, en los rincones más inaccesibles de los Cárpatos, los pastores bajan de los montes con sus rebaños, en otoño, para oír los violines y los tambores sin encordar de los zíngaros, y oler las salchichas girando sobre brasa de carbón. Las frituras son bárbaras (reniegan de la autoridad) y su magia es la malnutrición, el acné y la vulgaridad. Son indigestas y sumamente olorosas, y pueden ser, si te falla la suerte, lo último que huelas de camino al patíbulo. También son portátiles. Hay que poder comerlas sentado en una montura, o a bordo de una noria de feria, o recorriendo las avenidas y senderos de algún parque de atracciones de pueblos. Hay que poder comerlas de las manos, sacándolas de un cucurucho fabricado con hojas, corteza o piel humana, mientras remas en tu canoa de guerra o marchas hacia el frente. Estaban comiendo frituras cuando hicieron el primer sacrificio humano. Estaban friendo berenjenas en el Coliseo cuando desmembraron al filósofo en la rueda y entregaron el santo a los leones. Estaban comiendo frituras cuando ahorcaron a las brujas, descuartizaron al pretendiente y crucificaron a los ladrones. Las ejecuciones públicas fueron nuestras primeras celebraciones y las frituras son comida de fiesta. También son la comida de los amantes, los jugadores, los viajeros y los nómadas. Al celebrar y enaltecer las frituras, todas las grandes carreteras del mundo mantienen vivos nuestros recuerdos primitivos de cazadores y pescadores errantes, cuando no poseíamos historia y teíamos muy poca visión de futuro. Son la comida de los vagabundos espirituales."&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Esto parece el paraíso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-585248645732620759?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/585248645732620759/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=585248645732620759' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/585248645732620759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/585248645732620759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/04/cita-2.html' title='Cita 2'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-1R8aXMs1yvk/TaJLPinIBvI/AAAAAAAAAF0/PlsPbqCAmaY/s72-c/fritura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-1720053072704838294</id><published>2011-01-19T17:28:00.000-08:00</published><updated>2011-12-03T17:52:36.681-08:00</updated><title type='text'>Bob Dylan</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTzfpxYiWVI/AAAAAAAAAEs/RjWiHb4U3K0/s1600/bob-dylan-3.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 283px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTzfpxYiWVI/AAAAAAAAAEs/RjWiHb4U3K0/s320/bob-dylan-3.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5565569148246972754" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Carlos pensaba en las implicancias de escuchar a Bob Dylan. No escuchar hablar a Bob Dylan, sino escuchar la música de Bob Dylan, aunque a veces su música y como habla son una sola cosa. Andaba en estas cavilaciones porque estaba justamente escuchándolo. Andaba, como un cada vez más gente, aislado por un par de audífonos marcianos y costosos. Se desvió de lo principal también con esa reflexión, cómo las personas se prohíben encuentros casuales o cotidianos por trasladarse ensimismados escuchando su música, sea cual sea, totalmente ajenos al resto de las personas; y en como habrá sido hace años, cuando las personas se hablaban en las micros o en el metro o en las calles sin asustarse unas a otras, porque no había otra cosa que hacer que ser parte, permanentemente, de un mundo poblado por humanos. "El hombre es un animal social"; se lo habían enseñado alguna vez en el colegio. Por ahora, a Carlos no le interesa la filosofía. Entonces volvió a escuchar a Bob Dylan, iba la mitad de una de las canciones que le gustaban (porque no le gustaban todas, en general no era un fanático radical de nada), The Times They Are Changing se llamaba, o algo así, y volvió a los pensamientos sobre este músico. Hizo memoria de los distintos lugares en que había escuchado a Bob Dylan, o Robert Zimmerman que es su verdadero nombre, también se desvió elucubrando que esa persona, Robert, desaparecía detrás del músico, poeta, artista, estrella de rock, cantante folk, guionista actor, defensor de los derechos civiles, y en como desaparecía y terminaba depositada en una gran fosa imaginaria con el resto de las personas que proporcionan un envase, con corazón, pulmones, huesos, y cinco sentidos a personajes, o una gran fosa con nombres de personas muertas, cuerpos y personas que se pierden en el mundo de la fama cuando son suplantadas por sus alter egos que se convierten en personas reales. La mente de Carlos es bastante dispersa. A pesar de eso nunca le dieron Ritalín en el colegio, ni fue a la psicopedagoga. Volviendo entonces a Bob Dylan, empezó a hacer una pequeña lista de lugares o situaciones, contextos en que había escuchado las canciones de Bob Dylan y como en cada uno tenía efectos o un contenido diferentes. Primero, a altas horas de la noche, o de la madrugada, mientras terminaba alguna fiesta o intento de fiesta en que abundaban los hombres y escaseaban las mujeres. Se acordó como las pocas mujeres que llegaban a esos eventos terminaban de arrancar gracias a Bob Dylan. Segundo, se acordó de una película que tenía por canción principal una de Bob Dylan, Hurricane. Esa servía para motivarse en momentos desafiantes o para darse aliento ante la dificultad. Entremedio empezó a pensar en que haría en esta época Rubin "el Huracán" Carter, boxeador retirado y quien inspiraba esa canción, en si la escuchaba o no con frecuencia, y si escuchaba en general a Dylan. Tercero, se acordó de algún aviso publicitario que usaba como música de fondo un tema de él. Difusamente, se acordó de algo nostálgico, de un padre y su hijo una tarde invernal y sureña, con mucha lana alrededor, unas praderas verdes esponjosas y una casa de madera. Era un comercial de café. Seguramente Bob Dylan abusaba del café, entre otras cosas, pero de ahí a relacionarlo con un invierno sureño había un abismo. Pensó en el publicista que había inventado esa imagen y en la relación entre la música y la imagen. Pensó que ese tipo quizás era fanático de Bob Dylan y quizás quería hacer que a la masa, al ver el aviso, le dieran ganas de escucharlo de nuevo, o saber de quien era esa canción. Si era así, pensó, ese tipo era un genio. O una nueva versión de terrorista. Se acordó, de pasada, de los perros de Pavlov, Igor, Fedor, León, Antón y los demás, siempre con nombres de literatos rusos, pues para Pavlov la literatura era un pérdida de tiempo, lo que no deja de ser, desde su científico punto de vista, comprensible, e imaginó que la compañía de café pagaba especialmente a los supermercados por que pusieran esa misma canción de Bob Dylan en algún momento, y en como aumentaban las ventas de café cuando eso pasaba. Esos eran los terroristas, no el publicista. Se acordó, en cuarto lugar, de cuando lo ponían en la radio, pero no en cualquier radio. En la noche, cuando iba solo manejando, en auto volviendo a su casa, pensando en como la noche no había aportado mucho, quizás un encuentro con una mujer, sin sentido y sin futuro. Se acordó que siempre pensaba, en esos momentos, en si había una persona poniendo esa música en ese mismo instante en la radio o si había una computadora diseñada para la nostalgia y la soledad de los regresos a casa. En si, en el primer caso, esa persona estaba igual de abandonada que él en ese momento, si fumaba, en como aguantaba la noche en una radio vacía, apenas iluminado su escritorio. Quizás no estaba solo, y había una mujer al lado. O un hombre, quien sabe. Y, mientras pensaba en el quinto contexto bobdylaniano, que era el que vivía en ese momento pues la lista se le iba a acabando, es decir caminar sólo de noche, no volviendo esta vez sino yendo, que era mucho mejor, por la ciudad, mirando las farolas y los autos, a la gente moviéndose a hacer cosas entretenidas y olvidarse de las presiones laborales o a trabajar de noche, a las personas que recogen la basura y no son vistas por casi nadie (pensó que muchas canciones de Bob Dylan podían ambientar ese trabajo de overoles azules, mañanero, consistente en limpiar la ciudad para el día del resto de la gente, o ser invisible limpiando la ciudad de día), en las luces de los avisos (entremedio pensó en como la luz de la ciudad invadía la noche y le robaba oscuridad a las estrellas y como éstas eran ocultadas por el hombre a sus propios ojos), Carlos fue interrumpido de sus reflexiones. Apenas había llegado a un paradero de micro. Un sujeto con olor a vino lo distrajo, golpeándose dos veces con los dedos índice y anular de la mano derecha sobre la muñeca izquierda para preguntarle la hora. Era flaco, bajo, con una gran masa de pelo ruliento en la cabeza, y se le marcaban unas arrugas en la cara. Carlos se sacó los audífonos, estaba terminando It Ain't Me Babe, sacó su teléfono del bolsillo y le dijo que eran las diez diecisiete. Le contestó, en vez de gracias, que le pasara el celular. El celular y la cosa de la música. Se quedó paralogizado, no sabía que hacer, se preguntó si eso era un asalto, no estaba muy seguro porque nunca antes lo habían asaltado. El sujeto le insistió que le pasara las cosas, pero sin demasiada violencia, sólo subió un poco la voz. Había gente al lado, quizás no quería espantarlos y por eso no gritaba o tenía un tono más amenazante. Como en cámara lenta Carlos, temblando porque le habían mostrado un cuchillo oculto bajo la chaqueta de mezclilla, después de eso si que estaba seguro que era un asalto, le pasó primero los audífonos. Esto no te lo pedí, pero igual me lo llevo, le dijo el tipo. A ver que estai escuchando. Sonaba All Along The Watchtower. Se puso los audífonos y se los sacó rápido. Bob Dylan, me gusta esta canción, All Along The Watchover, ¿sabi que así se llama o no?. Ponla más fuerte, así escuchamos los dos. Eeh, esa si, sé como se llama, pero no todas, nunca me sé bien los nombres de todas las canciones. A mi me dicen Bob Dylan. ¿Qué? Carlos no entendía nada. Que a mi me dicen Bob Dylan. ¿Y de dónde eso? Me pusieron así en mi villa, en Valparaíso. Ah, ¿y porque? Porque toco guitarra, y por el pelo. Estaba tocando un día en la calle, en uno de los pasajes de la villa, en Playa Ancha. Ya estaban todos guardándose, pero yo seguía. Hasta que de una ventana me gritaron que porqué no me dejaba de hueviar, si acaso te creí Bob Dylan conchetumare. ¿Y era Bob Dylan lo que estaba tocando? No. ¿Y paró de tocar? Tampoco. Le grité de vuelta al choro a ver si me venía a hacer callar, que viniera él y todos los demás a callarme si querían. Y saqué la armónica también y ahí si que me puse a cantar Bob Dylan. Estaba tapado de pilsen eso si. ¿Y? Nada po socio, no se paró nadie, la pobla se quedó entera callada. De ahí quedé como Bob Dylan. ¿Y qué canción cantó ese día? No se, no me acuerdo, Mister Tambourine Man, algo así. ¿Y porque no canta también en las micros, en vez de robar digo? Lo único que se le ocurría a Carlos era seguir la conversación, ya había asumido el robo y se le había pasado el terror por el cuchillo. Si igual lo hago a veces, pero esto da más plata. Ah, entiendo. Ya ándate mejor será, le dijo Bob a Carlos y le pasó los audífonos. ¿Y cómo no me va a robar? No, ya no, dale las gracias Bob Dylan. ¿Y de dónde le gusta Bob Dylan? Le gustaba a mi viejo. Eeh, bueno, gracias, que le vaya bien.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Se fue, no estaba consciente de hacia donde, sólo iba, pensando en la extraña felicidad de lo imprevisto, cuando lo imprevisto resulta y es bueno, en como se iba acordar de Bob Dylan, el verdadero, en que le gustaría verlo en una micro, cantando, y darle unas monedas. O unos billetes. Y, más tarde, atravesado por otros montones de ideas, cuando despertara de esa ensoñación y se acordara de lo que venía pensando antes de su primer no robo, Carlos iba a notar que había descubierto tres significados más de escuchar Bob Dylan, o como puede variar su contenido según el contexto, y los agregaría a la lista. En el séptimo, Bob Dylan mismo se aparecía, en vuelto en una toga blanca, como una especie de redentor, etéreo y brillante, espiritual, con una armónica que disparaba haces luminosos, que llenaban de dicha el espacio que iluminaban. Empezó a sonar Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again, una de las canciones que más le gustaban a Carlos. La encontraba alegre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-1720053072704838294?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/1720053072704838294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=1720053072704838294' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1720053072704838294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1720053072704838294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/01/bob-dylan.html' title='Bob Dylan'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTzfpxYiWVI/AAAAAAAAAEs/RjWiHb4U3K0/s72-c/bob-dylan-3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-5279391138891124626</id><published>2011-01-17T18:23:00.000-08:00</published><updated>2011-11-22T20:27:03.391-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tierra'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='olas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='agua'/><title type='text'>A la deriva</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTWfXnSzHPI/AAAAAAAAAEE/HsXrM8sSiBk/s1600/DSC06158.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTWfXnSzHPI/AAAAAAAAAEE/HsXrM8sSiBk/s400/DSC06158.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563528142719753458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Puedes ver el azul del mar. Puedes contemplarlo eternamente sin aburrirte de su oscilación azarosa, de su constante movimiento agitado por los vientos en la superficie, manchado de blanco, y desde lo profundo, en vibraciones enormes que sólo ocultos monstruos marinos, residentes en recónditas cavernas, alejadas incluso de la luz solar, comprenden y dominan con el batir de sus aletas y tentáculos. Tú sólo podrás yacer contemplando la inmensidad del rabioso Pacífico, tumbado en tierrafirme o tumbado en la primera superficie, capilar aún, flotando -que hermosa palabra, flotar- en las aguas saladas con respiración pausada, llenando tus pulmones de oxígeno, creciendo desde el ombligo al cuello, inflando y desinflando tu fuelle para mantenerte a flote. Eres un náufrago en tu barco de huesos y carne, a la deriva guiado por las corrientes submarinas, derritiéndote con el equinoccio sobre el frío mar meridional, disolviéndote como la arena revuelta por las olas furiosas en la orilla hasta depositarte en el fondo marino. Eres navegado por las olas, inhalando profundo para permanecer sobresaliente, mientras la luna palidece, ciego mientras te cubren las plantas que nadan junto a ti, te acercan poco a poco al borde del mar, mientras crecen tus cabellos y se estiran tus brazos y piernas, tus dedos se estiran también y mutan su color hasta que eres una gran alga rojiza y yodosa. Y te aferras, igual que la familia de las algas pardas, si, la del humilde cochayuyo, a los filos de las rocas, entre equinodermos espinosos y soles marinos, penetrando las finas grietas que la marea ha abierto, martillando desde tiempo inmemorial esos apéndices de la tierra, mientras bailan tus brazos gelatinosos y mojados, serpentinos con el oleaje. Sientes como el cuchillo helado de un artesano corta tus raíces, y te escabulles sumergiéndote entre las rocas, juntos con pequeños peces y tímidos crustáceos. Quizás por última vez te gobiernan las mareas, hasta la orilla esta vez, arrastrándote por la arena mojada, para emerger entre la espuma efervescente. Mientras caminas quemándote con la arena, apenas apoyado en unos dedos ínfimos, en unas plantas diminutas, crees que estás seguro porque puedes moverte libre. Y desde tu alto y limítrofe promontorio de roca, por un momento, eres suficientemente lúcido, y te das cuentas de cómo la corteza y el mar han estado luchando infinitamente, como la tierra se derrumba de pronto, abrupta, se intenta apropiar con brazos lerdos de lugares que no le pertenecen adentrándose en las aguas, para ser rechazada, una y otra vez, por la violencia de las olas enormes, en una batalla en que jamás será vencedora, porque seguirá siendo rechazada por mareas furibundas. Y la tierra, ínfima con sus flores y cactus, con sus arañas y lagartijas, microscópica con el hombre posado en ella creyendo que la domina, se sigue derrumbando de forma imperceptible. Y te das también cuenta de que el hombre es menos que nada, que jamás va a conquistar a la naturaleza, jamás a va a conquistar la tierra, jamás va a conquistar ni la selva ni el desierto ni la montaña, jamás va a poder explicarla y jamás podrá terminar de destruirla. Y menos aún podrá conquistar al mar, inmenso y profundo, menos aún podrá sumergirse y conocerlo, sino por fatales aventuras de calaveras hundidas, no se lo permitirán jamás esas iracundas olas y esas corrientes submarinas, ni sus residentes salvajes. Al fin, agradeces que no sea tal el Pacífico, te das cuenta de que sólo podrás seguir llenándote los pulmones con su viento fresco y su olor salado; en una flotación imaginaria, sólo podrás contemplarlo y admirarlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-5279391138891124626?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/5279391138891124626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=5279391138891124626' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5279391138891124626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5279391138891124626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/01/la-deriva.html' title='A la deriva'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTWfXnSzHPI/AAAAAAAAAEE/HsXrM8sSiBk/s72-c/DSC06158.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-162222235525248229</id><published>2011-01-17T18:20:00.000-08:00</published><updated>2011-01-18T06:01:07.419-08:00</updated><title type='text'>Cita 1</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTWdE6PHDpI/AAAAAAAAAD0/99NNbvhNmfc/s1600/Moby_Dick_by_KissMyShades.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 253px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTWdE6PHDpI/AAAAAAAAAD0/99NNbvhNmfc/s320/Moby_Dick_by_KissMyShades.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563525622363786898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;"-¡Pégate a la lancha, Pip, o por Dios que no te voy a recoger si saltas; acuérdate de eso! No podemos permitirnos perder ballenas por gente como tú; una ballena se vendería por treinta veces más que tú, Pip, en Alabama. Acuérdate de eso y no vuelvas a saltar.&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Quizás con ello Stubb sugería indirectamente que, aunque el hombre ame a su semejante, el hombre, sin embargo, es un animal que hace dinero, propensión que ha menudo interfiere con su benevolencia"&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Moby Dick&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-162222235525248229?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/162222235525248229/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=162222235525248229' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/162222235525248229'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/162222235525248229'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2011/01/cita-1.html' title='Cita 1'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTWdE6PHDpI/AAAAAAAAAD0/99NNbvhNmfc/s72-c/Moby_Dick_by_KissMyShades.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-5179553729790697380</id><published>2010-12-20T13:55:00.001-08:00</published><updated>2011-01-18T19:34:31.792-08:00</updated><title type='text'>Acción</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-CO"&gt;Tenía ganas de hace&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;r algo espontáneamente, un acto sin premeditación, sin, como siempre, un análisis previo de las potenciales consecuencias. Quería demostrarme que soy capaz de provocar efectos que escapen a la normalidad, sin ninguna clase de respeto por orden, lógica o cualquier valor moderno, sin juicios ni remordimientos. Tal vez se trataba de &lt;i&gt;convertirme &lt;/i&gt;en una acción, algo concreto, limpio, nítido, un acontecimiento, nada más, el cual no mereciera siquiera una búsqueda de sentido o justificación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span lang="ES-CO"&gt;Venía de una aburridísim&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;a fiesta, al menos para mí, al nivel de que la terminé antes de tiempo y mi estado anímico era peor que al empezar la noche. Me fui solo de la disco, caminando por el barrio Bellavista sin miedo alguno por los abundantes borrachos, vagabundos, drogadictos, hippies vagabundos borrachos y drogadictos, microtraficantes y otros delincuentes. La seguridad pro&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;venía no de una sana valentía, sino de un peligroso desinterés que alcanzaba mi propia existencia, efecto entre otras cosas de una mala noch&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;e, al menos de carácter temporal. Caminé pensando en ser un antihéroe moderno, estaba listo para defender a alguna mujer de cualquier peligro o detener un asalto, enfrentando armas sólo con las manos o una botella, usándolas hasta desfigurar al agresor y terminar con algo peliculesco como un escupo en su cara informe. Por supuesto, no pasó nada extraordinario más que caminar solo, con frío y de noche, llegué a&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;st1:personname productid="la Alameda" st="on"&gt;la Alameda&lt;/st1:personname&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;, tomé el fantástico transporte público, a esa hora fragante a &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;cerveza y vómito, para volver a caminar, esta vez a casa. Anduve unas cuadras hacia el sur, luego al oriente de nuevo al sur, al poniente, sin rumbo, sólo quería atrasar un poco la llegada. Mientras vagaba me&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; convertí, en vez de en un héroe sin principios, en un verdadero antidelincuente moderno. A las tres de la mañana los apacibles barrios residenciales del sector oriente están tan callados y abandonados que parecen una ciudad en emergencia sanitaria o bajo invasión de zombies (por cierto, una forma de emergencia sanitaria). La desolación de la noche se presta para la ejecución del crimen perfecto, como el que estaba presto a cometer. Tenía ganas de robar un auto, esa era la acción, un robo innecesario, inexplicable. Tenía ganas y lo iba a hacer, más que robarlo, era tomarlo y usarlo. Tenía casi todo el perímetro de una plaza con autos a mi disposición, del año, automáticos, deportivos, de&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; lujo, familiares, vanes, jeeps, una gama tan amplia como la que ofrecería una compraventa, y tenía para comprar el que quisiera. A pesar de mi habitual indecisión elegí sin dudar un Subaru Justy grisáceo, como del año 92, un auto viejo, para al&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;gunos casi un trasto, pero del cual siempre me había llamado la atención la co&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;ntradicción entre su pequeño tamaño y tener tracción en las cuatro ruedas, era el todo terreno más absurdo imaginable, siempre me pregunté quien se le habría ocurrido usarlo en barro profundo o lejos del suave pavimento de la ciudad. Me gustaban también las líneas rectas del diseño, las piezas y ángulos de la carrocería. Y, además, uno de mis autos de juguete favorito en la época en qu&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;e todavía me entretenía con autos de juguete era un Justy color naranjo brillante, el cual, sobre la alfombra o sobre el maicillo de la plaza, convertía en un verdadero todo terreno. Me imaginaba, igual que ahora, un auto de espía, lleno de detalles prácticos de poco, pero no imposible, uso, una brújula, un kit de primeros auxilios, una linterna, blindado contra balas y fuego, o tal vez, como el modelito a mínima escala, con un juego de palos de golf en la maleta. Sin cavilar le pegué un codazo al vidrio pequeño de la puerta trasera. Me hice pedazos el codo y el vidrio seguía intacto. El segundo&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; intento trajo sólo más dolor, así es que pa&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;ra la tercera intentona busqué una piedra mientras me sobaba la articulación. La envolví en mi bufanda para no hacer mucho ruido y la mandé contra el cristal, tan fuerte que casi quiebro la ventana del otro lado. Cuidadoso metí el brazo&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; para subir el pestillo de la puerta, la abrí para subir el de la del chofer. Me senté en mi auto soñado, haciendo como que manejaba con las manos al volante, pese al motor apagado. ¿Y ahora, qué? Mis vastos y cinéfilos conocimientos en el oficio del robo automotriz indicaban desarmar la parte que está abajo del manubrio para unir los cables de contacto y generar la milagrosa chispa que despierta a los motores combustibles de su letargo. Cerca de diez minutos estuve intentando sacar la tapa plástica, pero no tenía idea como, ni siquiera encontré un borde que guiara el ensamblaje de las piezas de cubierta interiores. Pensé en lo brillantes que eran los japoneses, que hasta ese detalle debían haber planificado. Se me ocurrió intentar con las llaves de mi casa. Men&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;os mal los conserjes del barrio no tenían los horarios cambiados y dormían de noche como todo el mundo (salvo noctámbulos, bohemios, insomnes, bomberos, trabajadoras del comercio sexual y travestidos, enfermeros y enfermeras, doctores de urgencia pilotos de ambulancia, todos los trabajadores de &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;turnos nocturnos en empresas de procesos productivos continuos e ininterrumpibles y, como olvidarlos, nocheros que no duermen), pues llevaba al men&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;os quince minutos en maniobras a lo menos sospechosas. Era como diez veces más tiempo del que tardaba un experto en el rubro; al menos tenía la excusa de ser un principiante. Ni las llaves de la mampara de acceso al edificio, ni las de la puerta del departamento funcionaron. La siguiente no podía fallar, había abierto candados en el colegio, la puerta del despacho d&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;e un olvidadizo empleado fiscal en una oficina de la administración pública (tal vez ese día arruiné su estrateg&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;ia para empezar a trabajar más tarde), incluso en una oportunidad había encendido un viejo Charmant, utilizable pero hasta cierto punto abandonado. Era la llave del cajón de mi escritorio, donde guardaba mis más privados adminículos, la cual había demostrado capacidad para responder como una verdadera llave ma&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;estra cuando había sido requerida. Entró suavemente en la cerradura. Nada pasó tras el primer giro hacia delante; con el segundo, posicionando la llave levemente afuera y presionando un poco &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;hacia abajo, el auto se prendió. En &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;reali&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;da&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;d, ro&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;n&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;roneó sería la&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; palabra correcta, describe mejor la emoción del momento. Imaginé entusiasmado todo el proceso eléctrico y de combustión que terminaba con ese sonido mecánico, ese temblor de carrocería que finaliza en un leve corcoveo, despidiendo humo por el tubo de escape, hasta estabilizarse. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTYD70lDYHI/AAAAAAAAAEk/fKBrfv52OFQ/s320/justy.JPG" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 213px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563638715924045938" /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Prendí &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;las luces, la radio, me puse el cinturón de &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;seguridad (no iba a ser un&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; conductor irresponsable) y pa&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;rtí dejando un lugar vacante más en las calles que circundaban la plaza. No tenía la menor idea sobre hacia donde dirigirme, así es que di un montón de vueltas sin sentido por el barrio, sintiendo por primera vez que iba en &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;mi auto, a donde quisiera, sin pedirle permiso ni deberle explicaciones a nadie. Un extraño sentimiento de libertad, a sabiendas de su finitud. Seguí al volante deambulando, sin dirección, sin sentido, sin destino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-5179553729790697380?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/5179553729790697380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=5179553729790697380' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5179553729790697380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5179553729790697380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2010/12/accion.html' title='Acción'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TTYD70lDYHI/AAAAAAAAAEk/fKBrfv52OFQ/s72-c/justy.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-944284829186463917</id><published>2010-06-28T14:52:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T16:59:17.082-07:00</updated><title type='text'>Niños.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia; " &gt;Cargábamos nuestros martillos y serruchos como si fuéramos a construir una gran mansión. Llevábamos guantes para no martillarnos los dedos con nuestras pulsadas inexpertas, más de uno terminaba envuelto en confort o en gasa. El tren hacia el sur esta vez era corto, llegaba hasta San Bernardo, no alcanzaba siquiera a dejarnos fuera de Santiago, aunque al bajarse iba a ser como estar en un lugar muy lejano, dónde nos sentiríamos vulnerables. Por unos días no veríamos televisión, nuestras camas, una bebida, la colación armada desde la casa (uno que otro llevaba algo de contrabando, una verdadera ración de supervivencia), las caras monótonas de los profesores, la rica comida preparada por la nana, no habrían recreos ni paseos, hasta el siguiente domingo cuando llegáramos llenos de tierra y hediondos, aunque de eso todavía no íbamos a darnos cuenta. El paisaje de Santiago se va abriendo mientras nos alejamos del techo metálico de la Estación Central al pesado sonido de las ruedas contra los rieles. Al ritmo que va sonando van pasando vagones viejos, casas, un partido de fútbol, postes y árboles, autos que a veces nos ganan una absurda competencia imaginaria, la misma que hago cuando voy en el auto y mirando el tren. Nos bajamos y apenas cruzando la línea caminamos junto a un largo paredón azul, separando lo que fuera el jardín antiguo de una mansión que hoy está abandonada a alguna función del municipio. Entramos a la casa contigua, llena de ancianos malolientes. Por una semana vamos a llenar de juventud esa cruel sala de espera.&lt;br /&gt;En la mañana nos pasan a buscar. Vamos hacinados en un bus antimotines de Carabineros. Lo más entretenido es sacar unas redondelas de fierro de las paredes por donde metemos los mangos de nuestros martillos, en vez de revólveres o escopetas para bombas de gas. Será lo primero que la mayoría contará al volver a la casa. Nos bajamos en la entrada de un campamento. En una plaza de barro, o sea, un rectángulo de tierra, rodeada de casas de madera, nos dan las instrucciones de rigor, indicando la casa en que a cada cuadrilla nos toca trabajar. Cada una tiene a un “grande” a cargo, un niño de cuarto medio que ha ido antes a campamentos y ha usado más veces que nosotros el martillo, el metro y el serrucho, al menos fuera de las clases de artes manuales. Ya han dejado los materiales en cada casa, así es que podemos partir a conocer a la familia que vive en las casa donde trabajaremos. O las familias. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: georgia; " &gt;Una mujer joven y su hija de seis años nos reciben en su hogar de seis metros cuadrados. En la tarde llegará la abuela, quien trabaja en una feria en ese momento. En la entrada hay un charco de agua y unos cajones vacíos. Adentro alumbra una ampolleta con cables pelados. A la hora de almuerzo, mientras comemos los tallarines con salsa que preparó y tomamos un jugo zuko abierto para la ocasión, nos pregunta por Ignacio, uno de nuestros compañeros del colegio, que en este momento debe estar almorzando tallarines en otra vivienda, en otro campamento, en otro lugar de la capital. En la casa de Ignacio hemos organizado algunas fiestas, la última hace unos meses, con luces de colores, altoparlantes, con papas fritas, bebidas y algunos tragos, los suficientes para que unos cuantos sufran sus primeras borracheras. Trabaja tres días a la semana en su casa, en el sector oriente de Santiago. Para llegar a las ocho de la mañana debe salir a las seis, máximo seis y media. Es probable que haya tenido que lavar el vómito de algún otro compañero de aulas, unos restos secos en un sillón o un cubrecamas, lo que no alcanzó a limpiar la mamá de Ignacio, o lo que no quiso o no supo que tenía que limpiar, uno que ahora también debe estar comiendo tallarines y que más tarde estará aserruchando o martillando pedazos de cholguán contra las maderas que nos rodean.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-944284829186463917?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/944284829186463917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=944284829186463917' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/944284829186463917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/944284829186463917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2010/06/ninos.html' title='Niños.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-3517587386116960898</id><published>2010-05-22T21:36:00.000-07:00</published><updated>2010-05-25T14:40:48.101-07:00</updated><title type='text'>Viveza.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;1&lt;br /&gt;No tiene mucha importancia. Es breve, indoloro. El anciano al frente, una figura femenina que no aparece, pero se sabe, en esa realidad, su presencia. Al otro lado, una nebulosa masculina. Algo de nervios, la respiración intranquila. Un fondo negro, iluminado desde arriba por cuatro focos teatralmente dirigidos. Un largo mesón, unas botellas y vasos borrosos. No hay palabras. Todo ocurre rápido. Despertar anticipado. Está bien. Es la primera vez. Volverá a pasar. Siete veinticuatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;Señor, dígame en que consiste… Bruscamente despierta del sopor. La oración que balbucee en este momento es crucial. Silencio como en los cementerios. Articula una respuesta en el sentido exactamente requerido, efectuando las distinciones exactas, señalando los conceptos exactos, con las palabras exactas, la entonación exacta, las comas exactas, los acentos exactos. Cómo no lo hacía desde hace, se imagina, unos treinta minutos, demuestra el máximo nivel de conocimiento. El ideal. Está bien. El mismo anciano con ojos achicados por los lentes, suficiente señor, una figura femenina corpóreamente ausente, pero presente, una boca pronunciando esas palabras que todavía repercuten en su cavidad craneal, igual que las maquinalmente emitidas, las luces, el mesón, las botellas. El ser inerte desciende, aún confuso, absolutamente ido. ¿Que te pasó? Estabas como dormido, parecías un muerto. ¿Cuánto tiempo estuve ahí? Una hora. Estaba muerto. Desperté al menos, a tiempo. Las palabras entraban en mis oídos, pero no sonaban. Era como tener dos grandes conchas tapándomelos, que me llevaban a ese profundo mundo submarino. No me acuerdo de nada, absolutamente nada. Una hora. Una hora y no existen más que uno o dos minutos. Lo único que sé es que salí del agua de golpe, justo antes de que se me llenaran de agua los pulmones, una milésima de segundo antes de ahogarme. Y hablé. ¿Terminó? Cuatro veintiocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;Los brazos, amarrados, como en los hospitales para retener a los locos, a los que desvarían con violencia, que quieren huir de esas camillas, de esa cárcel de blancas cortinas, de blancas carceleras y sábanas. Pero no está desnudo, ni con esa media toga que deja semicubierto todo el dorso, desde la espalda hacia abajo. Tampoco está acostado. Sentado, como en la silla eléctrica, aunque no viste el traje a rayas. Un traje si, arrugado entre esas correas. Los brazos atados a los brazos de esa silla, tomándose con las manos por la punta de ellos, fuerte, como si se le fuera a arrancar. Cuantos antes se habrán posado en ese trono, sobre ese cadalso. Por los pies, torcido, enredándose a las patas de la silla, para no caerse. Rígido, inmóvil. Ahogado por su corbata. Seis doce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;La voz vacilante, los vocablos proyectados, maquinalmente, el cerebro adormecido y fundiéndose, cayendo en un sopor y despertando. Los pies pesados, los brazos amarrados, la boca cosida, el anciano, la mujer, la otra boca, las palabras proferidas y su eco mudo, el eterno mesón, la botella, los vasos, las palabras repican en mi cabeza, como campanas, rebotan en las paredes, en el techo, me aíslan, no existe nada más que esas palabras, nada más que esas presencias borrosas, severas auscultándome. Me hundo, profundo, con mis zapatos de concreto. Mis brazos no son suficientemente fuertes. Es como estar sentenciado a pena de muerte, está a punto de cumplirse, la soga de seda está en el cuello, apretada, no tensa, todavía. Detienen la apertura de esa pequeña compuerta bajo mis pies. Al fondo, está oscuro. Tome, hace bien. Bebo un diminuto vaso de agua, al cual me aferro con ambas manos. Cristalino, el líquido refulge. Otro. Un dedal inagotable, con las dos manos. A mis espaldas todo es cálido, mi cerebro se entibia, hierve, mis manos liberadas, cavo mi trinchera, levanto mi atalaya, espero, blandiendo palabras me defiendo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-3517587386116960898?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/3517587386116960898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=3517587386116960898' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3517587386116960898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3517587386116960898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2010/05/1-no-tiene-mucha-importancia.html' title='Viveza.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-1770790271654974096</id><published>2010-04-19T19:35:00.000-07:00</published><updated>2010-04-22T18:41:15.531-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iloca'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Duao.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Licantén'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Pesca'/><title type='text'>Licantén.</title><content type='html'>A mí me gustan los feos.&lt;br /&gt;¿Y pa que querí un feo si podí andar con uno más encachado?&lt;br /&gt;Es que así no me lo andan mirando po.&lt;br /&gt;Ah pero igual no más, si te lo quieren correr te lo van a buscar hasta que les resulte, si así son algunas.&lt;br /&gt;Bueno, pero es que si es feo lo van a buscar menos, además son siempre más tranquilitos.&lt;br /&gt;No, no, da lo mismo, te lo van a mirar las feas pero te lo van a mirar igual. Lo que tenís que buscarte es un hombre bueno, y así todo capaz que te gorree igual. Pensar que yo, así como me veí nomás, anduve con uno alto, de ojitos claros... al final no resultó, si la pinta sirve pal comienzo pero al final una se fija en otras cosas.&lt;br /&gt;¿Y eso cuándo fue, que no se lo conocí nunca?&lt;br /&gt;Tiempo después que me separara la segunda vez de mi marido, unos diez meses duramos.&lt;br /&gt;¿Y ese oiga, que anda haciendo a esta hora, sacando partes?&lt;br /&gt;Mostrándose nomás anda, no veí que se creen los pacos, les gusta lucirse. A mí no me gustan na, ninguno que ande de uniforme, no se porqué, pero no me gustan por ningún lado, ¿tú anduviste con uno o no?&lt;br /&gt;Si, pero no aguanté, son medios raros.&lt;br /&gt;¿Y cómo así?&lt;br /&gt;Es que es verdad lo que dicen, aparte del trabajo que hacen, son así siempre, les cambian la cabeza me da la idea. Cuadrados pa todo. Así mismo, todo tiene que ser ordenadito, como un mando.&lt;br /&gt;Viste, si por eso no me metería ni cagando con uno. Aunque igual tiran pinta así enteritos de un color, pelito corto, ordenaditos. Y buen físico que tienen.&lt;br /&gt;¡Hola pue! ¿Cómo ha estado mi compadre? Bien pue ahí, fumigando ando ahora, después de comer eso sí que no anda la cosa, ¿y usted comadre?&lt;br /&gt;Aquí estamos, en la de siempre, esperando un hombre, ahora acompañando a mi amiga acá, pa que no se aburra sola, si total no hay mucho que hacer en esta época, si no es en la planta, hay que ingeniárselas pa que aguanten los ahorros.&lt;br /&gt;Estoy aburrida ya de tanto esperar, casi dos horas llevamos. Antes se podía pedir a la gente que la llevara a una, pero ahora está peligroso, no se puede confiar. Y conocido no pasa ninguno.&lt;br /&gt;Claro, hay que tener más cuidado ahora, no es llegar y pedirle a cualquiera.&lt;br /&gt;¿Y ese chico que mira quien es oye?&lt;br /&gt;Un compañero, ¿no lo conoce, el Lucho?&lt;br /&gt;Ahh, uno chico simpático, que anda con un aparato en la oreja.&lt;br /&gt;El mismo, en una de esas por esos lados anda su hombre comadre, es buen chato ese.&lt;br /&gt;Quizás pue oiga, uno nunca sabe.&lt;br /&gt;¿Y los hijos como andan?&lt;br /&gt;Ya se cuidan solos esos dos.&lt;br /&gt;Ya, más ratito nos vemos oiga, tengo que ir a buscar la máquina.&lt;br /&gt;Y tú chica, ¿no pensai tener hijos?&lt;br /&gt;Es que mis papás no me dejan po. O sea, lo que más me han dicho es que no vaya a ser madre soltera, que por ningún motivo vaya a tener un hijo y todo eso. Le ponen mucho, además son injustos porque lo más bien que mis hermanas tienen hijos, al final se los terminan cuidando ellos, y yo, aunque pucha que los quiero a los cabros chicos.&lt;br /&gt;¿Y qué es de ese par?&lt;br /&gt;Cinco años tiene uno ya, entra al colegio el año que viene y once meses la chica.&lt;br /&gt;Perdona que te pregunte, pero ¿cuántos años teni tú oye?&lt;br /&gt;Más de los que usted cree, treinta y cuatro van.&lt;br /&gt;¿Y cómo tus viejos hasta esta edad te ponen trabas, ya estai grande pa hacer lo que querai? Es verdad, pero no me importa mucho en realidad, con mi enfermedad no me dan muchas ganas de ser mamá, aparte tu sabi que yo soy bien mañosa, así que estoy bien cuidando a mis sobrinos. Es como si fueran mis hijos ellos.&lt;br /&gt;Y la enfermedad, se me había olvidado, donde se te ve tan bien, ¿cómo ha estado?&lt;br /&gt;Mucho mejor, ahora que me puse a hacer cosas, ya ni me acuerdo, tengo tanto que hacer que no ando pensando en nada más, y cuando tengo tiempo estoy tan cansada cuando llego a la casa que ya no me importa.&lt;br /&gt;¿Estai vendiendo plásticos pue o no?&lt;br /&gt;Claro, viajo a comprar a Santiago o a Curicó a veces, y después ando vendiendo por acá. Son tan rebuenas esas fuentes, duran tanto y sirven pa todo además, ¿teni de esas con tapa, iguales pero de distintos portes?&lt;br /&gt;Si traigo de esas, cuando tenga le voy a ir a ofrecer. Estoy vendiendo pescado congelado también.&lt;br /&gt;Más difícil eso, vai a vender a Curicó supongo.&lt;br /&gt;Si po, al comienzo, con esta enfermedad de la depresión, me costaba harto, empezar pidiéndole a los pescadores que me llevaran, me enseñaran. Eso pa empezar nomás, porque después ir tocando timbres y preguntando, pucha que se sufría a veces, aparte como la gente anda tan desconfiada ahora, una quería un vaso de agua que fuera pero no dejaban ni entrar a las casas. Ahora al menos ya tengo mis clientes fijos, sale más rápido, así que se aliviana la pega.&lt;br /&gt;¿Y usted, cómo le va con las tortillas?&lt;br /&gt;En esta época nada, gastando los ahorros, que ya se van acabando, pero preparándome para el verano. Ando buscando chiquillas que me amasen, aunque está difícil, cuesta cada vez más, adonde es todo el verano, son flojas ahora y no les gusta el sacrificio, quieren todo fácil. Y eso que nosotras lo pasábamos bien en nuestra época amasando, después salíamos, tranquilas si, pero igual, mal no lo pasábamos y terminábamos con plata. Aparte que no amasan mucho, no tienen fuerza, son más lentas. Prefiero a las que tienen poco más experiencia, las conocidas, ahí no hay ni que dar instrucciones y salen las tortillas solas. A veces si, hago unas cuantas y las salgo a vender al camino, las menos voy hasta Curicó o al peaje, se aguanta con eso.&lt;br /&gt;¿Me afirma la bici comadre?&lt;br /&gt;Claro pue, yo se la afirmo.¡Que parece con esa cuestión atrás oiga! ¡Un astronauta me imagino!&lt;br /&gt;Ya está, gracias comadre, nos vemos más tardecito, ¿va a estar en su casa pa pasarla a ver? Si claro, pase nomás.&lt;br /&gt;Está corriendo el fresco ya, y eso que no es ni tan tarde.&lt;br /&gt;Y la abuelita, ¿tendrá frío? ¡Tiene frío abuelita!&lt;br /&gt;Si casi no oye.&lt;br /&gt;¡Tiene frío abuelita!&lt;br /&gt;No creo, se vino bien abrigada, siempre sale con su charlón. Estoy aburrida ya de tanto esperar, casi dos horas llevamos. Antes se podía pedir a la gente que la llevara a una, pero ahora está peligroso, no se puede confiar. Y conocido no pasa ninguno.&lt;br /&gt;¡Pero si a ese que está echando bencina lo conozco! ¡El Hugo, seguro va al Duao! ¡Entre tanta conversa quizás ha pasado algún otro!&lt;br /&gt;¡Hay vaya a preguntarle por favor si nos lleva con la abuelita!&lt;br /&gt;Anda tomando las cosas que seguro te lleva que este es buena persona, yo le voy a preguntar.&lt;br /&gt;Y usted joven, ¿a dónde va?&lt;br /&gt;A Iloca.&lt;br /&gt;¡Véngase con nosotras pues, apúrese! Vamos a La Pesca, pero Iloca está antes del Duao, así es que súbase nomás.&lt;br /&gt;Ya, gracias, la ayudo con las bolsas.&lt;br /&gt;¡Vénganse que aquí las llevan! ¡Cuidado con la abuelita nomás!&lt;br /&gt;¡Vamos abuelita, con cuidado!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-1770790271654974096?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/1770790271654974096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=1770790271654974096' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1770790271654974096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1770790271654974096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2010/04/licanten.html' title='Licantén.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-5349937733410891949</id><published>2010-02-21T17:13:00.000-08:00</published><updated>2010-05-25T19:09:30.497-07:00</updated><title type='text'>Analepsis sonora</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/S4Hf1GNwHOI/AAAAAAAAADg/YbZlTyyLkCk/s1600-h/lluvia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5440875928134622434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/S4Hf1GNwHOI/AAAAAAAAADg/YbZlTyyLkCk/s320/lluvia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Recuerda la luz pálida de invierno afuera, la lluvia gris y las nubes oscuras, escapando por una ventana diminuta. Dentro, la luz cálida aflorando de una lámpara de velador, encendida con el clic de una cadena, está atrapada entre cristales. Las paredes son frías y apenas alumbradas. Los cuerpos tibios, dejan ver algún destello. Nunca olvidará esa música. Nunca. Cada vez que asoma, el recuerdo aparece en menos que un instante, es un reflejo dentro de su mente. Es sencilla, un acordeón cadencioso, algo melancólico, romántico, con un dejo triste, pero permitiendo algo de esperanza, a veces alegre. Lo acompaña algún instrumento metálico y pequeño. A veces es un piano, solo. Es difícil que no tenga ese resabio cuando es una especie de viaje en el tiempo, a algún lugar del pasado, un pasado no lejano. Ineludible vestigio de nostalgia, feliz o triste, no por eso menos hermoso.&lt;br /&gt;Siguió sonando en el presente, a un ritmo parejo, calmo, apasionado. La cadencia del acordeón se funde y pierde con los cuerpos, se desliza resbalando por la piel, uniéndose a la luz por un momento. Los abandona por la punta de los pies y se devuelve, se repite, los guía en su frecuencia, se guían por esa pasión lejana y ajena, incorporándola. Llega a perderse entre los cuerpos, uno a otro completos se acarician, acallan esa música preciosa en la belleza de su conjunto. Los envuelve y se convierten en uno solo. El cuerpo la envuelve y la silencia, alejándola, olvidándola, haciéndola parte de ese organismo y de ese momento, de ese espectro. Sofoca también la luz, la absorbe, ahora es él el que ilumina la sala, con rayos cortos que apenas invaden el velador, el cristal de la ampolleta, apenas se depositan en las paredes y en la lluvia, escapando. Son todo y a la vez están en todo, nada más importa. Jadea el acordeón, bufando entre sus fuelles se comprime y descomprime, se aprieta, relaja, las manos se buscan y atan con fuerza, se están escapando por las yemas de los dedos y se contienen, una a la otra. Percuten firmes las cuerdas del piano, acaricia en blanco y negro el instrumento, lo toma firme en toda su tersa blancura, sigue al cuerpo el piano, o el piano al cuerpo, ambos intensos, desvaneciéndose, el pulso se acelera arrebatado, intenso y se devuelve, desciende otra vez apaciguándose.&lt;br /&gt;La lluvia, luminosa fuera por un momento, descansa nuevamente retomando su murmullo, la luz, por un momento liberada, regresa también a su empañado aposento cristalino. Los cuerpos protegidos se mantienen reunidos, entrelazados. Un fulgor tenue, apenas perceptible, se escapa todavía. El disco sigue, inagotable, dando vueltas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-5349937733410891949?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/5349937733410891949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=5349937733410891949' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5349937733410891949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5349937733410891949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2010/02/recuerda-la-luz-palida-de-invierno.html' title='Analepsis sonora'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/S4Hf1GNwHOI/AAAAAAAAADg/YbZlTyyLkCk/s72-c/lluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-3681621631123053616</id><published>2010-02-21T01:22:00.000-08:00</published><updated>2010-03-07T18:11:47.434-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Caminar'/><title type='text'>Extranjero</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me gusta caminar. Tal vez, podría ser un montaraz, en una acepción bastante específica. Me gusta caminar, me gusta observar. La vista es el sentido que mejor he desarrollado. O el que mejor se concibió naturalmente. Narices siempre algo tapadas, oído no musicalmente privilegiado, disfruto comidas sencillas, Las manos torpes y duras. Me gusta caminar y analizar. A veces, sólo deambular. Me gustan las ciudades, algo tienen todas en común. Me gusta mi ciudad y ser un peatón, obligado a tener que estar un poco más atento a lo que está tras las fronteras de las calles, de las autopistas, a lo que se eleva encima de las cabezas. Circular. Transeúnte. Siempre hay algo interesante más allá de lo evidente. Basta tener una mirada atenta, estar abierto a lo que la ciudad ofrece en sus pasajes, en sus murallas elevadas, en los cruces de sus calles, entre el gentío. Estoy atento a las caras, intento, a pesar de lo imposible, no perder detalle. Nunca va a ser suficiente, siempre escapará algo a mi mirada. Me gusta. Cada viaje puede convertirse en algo nuevo, en algo diferente, basta querer descubrir lo que no pudimos encontrar antes. Es como un juego. Observar, pensar, encontrar, reformular, retener, recrear. Cada lugar puede convertirse en otro. Puede ser más tarde o más temprano, puede ser invierno o primavera, al día siguiente o años lejanos. El paisaje es mutable y los detalles infinitos. En la rígida ciudad, cruzada de rectas y diagonales, llena de solidez y geometría, masas y estructuras, rígida y vibrante, aun así, manifestación por excelencia de humanidad, gregaria, ambigua. Efervescente. Si alguien cree que es aburrida y plana es porque no tiene los ojos bien abiertos. Nunca se detiene. Soy un turista en mi propia ciudad, cada caminata pude ser un viaje interesante, una fuente, un instante de aprendizaje. A veces miro solo para abajo. Esos viajes son perdidos, rutas falsas hasta llegar a destino, ajeno, absorbido por las baldosas y el concreto. Mejor es mirar al frente o hacia arriba, mejor aún, desde arriba, en perspectiva. Pausado y seguro, atento. Así, me gusta caminar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-3681621631123053616?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/3681621631123053616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=3681621631123053616' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3681621631123053616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3681621631123053616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2010/02/extranjero.html' title='Extranjero'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-5811558120486986971</id><published>2009-09-13T09:53:00.000-07:00</published><updated>2011-01-18T12:54:39.892-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='taxista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las Lilas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='taxi'/><title type='text'>Carrera Corta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Una de diez cuadras podría considerarse una carrera corta. Es, unos pesos más, unos pesos menos, una luca. Pueden ser novecientos veinte u ochocientos treinta pesos. Hasta mil cien o mil doscientos, según la suerte del cliente con los semáforos o la pericia del chofer para llegar al mayor número de luces rojas, y la congestión vehicular, como dirían en los noticiarios. "Carrera", para quienes no estén enterados, es el término que los taxistas utilizan para denominar el recorrido efectuado acarreando uno o más pasajeros; se lo puede definir también desde el punto de vista de los honorarios percibidos, como el equivalente a un viaje pago. En los alrededores del apacible barrio residencial conocido como Las Lilas, en alusión al parque del mismo nombre, abundan los taxistas expertos en carreras cortas debido a la cercanía de estaciones de metro, de la casa al metro, del metro a la casa. Convengamos que el rango de estas carreras va desde los quinientos a los dos mil pesos, de las siete a las veinte cuadras, desde carreras de las que llamamos cortas a carreras un poco mayores, pero nada mucho más considerable. Asimismo, y debido a que los dedicados a ellas cumplen sus funciones generalmente en las horas previas y posteriores al horario de oficina, a mediodía abundan miembros del gremio reposando, en las calles más tranquilas, alrededor de las plazas o la fresca sombra de frondosos árboles durante los meses de aire más caluroso o días generosos en invierno. En ese horario se reúnen también a conversar, a discutir aspectos atingentes al gremio en general, un alza en el valor de la bajada de bandera por ejemplo, los deshonestos comentan alguna nueva forma de adulterar los taxímetros, el precio de la bencina. Otros se dan tiempo para galantear con asesoras del hogar que a esa hora salen a comprar pan o a buscar niños a los jardines infantiles y colegios de la zona, ver pequeños televisores portátiles o escuchar, solazados, algún programa radial, de preferencia dedicado a asuntos amorosos y sexuales. Estos grupos se encuentran en lugares determinados por entes municipales, cuyo uso se reserva para taxistas, incluso para taxistas determinados. Sin embargo, no todos son dados a las juntas gremiales, prefieren retirarse a descansar en soledad en alguna calle más quieta, sin interactuar con otros seres humanos sobre sus asientos reclinados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó a una mujer en exactamente a una cuadra de una de las salidas de la estación de metro Tobalaba, de gran afluencia, pequeña concentración de oficinistas, restaurantes, empleados de todo tipo, una estación de combinación. Contra todo pronóstico, estaba trasladando pasajeros a la hora habitualmente destinada a reposar. Ella, de estatura media y un tanto gruesa, vestía completamente de negro, pantalones y una blusa ligera, alhajada con algún collar, pendientes y anillos de fantasía, maquillada levemente, un tono azulado en los párpados superiores, delineada y de labios rosa metálico. Las manos endurecidas, de uñas largas, gruesas y duras, pintadas en un tono rosado en combinación con los labios, igual que las asomadas tras la franja de cuero sintético que afirmaba a los pies sus zapatos. El pelo lo llevaba suelto, un poco desordenado, hasta la altura del cuello y teñido rubio, dejando ver cerca de las raíces su oscuro color original. Él iba en mangas de camisa, arremangadas hasta el antebrazo, camisa a rayas celeste y pantalón azul, gastado. No era una mujer cualquiera: se ubicó en el asiento delantero, junto al chofer como copiloto, a diferencia de lo que habría hecho un pasajero ordinario, sentarse atrás. Al entrar al taxi se lleno los pulmones con el familiar olor a vainilla, proveniente de un pino amarillo -¿hay alguna relación entre el amarillo y la vainilla?- colgante de la guantera. El espejo retrovisor estaba reservado para un rosario y un escapulario, protectores en días de lluvia, noches de duro trabajo por barrios peligrosos y de conductores imprudentes. Sobre la guantera había un paño burdeo, igual que el que protegía los asientos traseros, con flequillos dorados, y sobre éste unos anteojos de sol y monedas de quinientos pesos.&lt;br /&gt;El taxi paró en una calle con nombre de flor, junto a un sitio baldío, sobre el cual otrora estaban edificadas cuatro casas, todas de dos pisos y con piscina. Con la destrucción de las casas y su reemplazo por torres de departamentos parte de la vida de barrio había sido también demolida. El chofer se acomodó en su asiento, era la última carrera hasta que comenzara a caer la tarde y abundaran otra vez los oficinistas emergiendo de las profundidades. Encendió la radio, se puso los anteojos, cruzó los brazos detrás de la cabeza. Con el asiento deslizado lo más lejos posible del manubrio, las piernas estiradas en su máxima extensión y el respaldo en ángulo de ciento cuarenta grados, disfrutó los tres minutos con catorce segundos de relajo que demoró el inicio de la hora de descanso, los cuales le parecieron aun más breves. Se limpió con una servilleta arrugada y botó el papel hacia el pasto inerte que rodeaba el sitio de demolición. La mujer escupió hacia la calle a través de la ventana. No importaba quien los hubiera visto, nadie los conocía en el sector y estaban ocultos, él bajo la película que polarizaba los anteojos y ella bajo el volante. El chofer le pidió a la mujer que sacara unos sánguches que había en la guantera y se lo pasara. Le comentó que todos los días se los dejaba preparados su mujer antes de salir a trabajar, desde hace veintitrés años. Mortadela y queso, durante veintitrés años, a veces jurel y lechuga. Siempre con mayonesa, también preparada por su mujer. Pocas veces se veían en la mañana. Le ofreció el otro, uno le bastaba. Compartieron el almuerzo y siguieron conversando un rato más. Ella tenía que seguir trabajando. Tomó seis de las monedas que estaban sobre el paño rojizo y se despidió. Ya se volverían a encontrar, empezaba recién la primavera, que para ella significaba más trabajo y más ingresos. Afuera un zorzal intentaba detectar, ladeando su cabecilla hacia la tierra, algún gusano. Corrió y voló con el portazo. El taxista se incorporó para cambiar el dial mientras sonaba &lt;em&gt;Roxanne&lt;/em&gt;, ajeno al mundo exterior, recluido en ese automóvil que era un pequeño hogar paralelo. Sobre la vereda se perdía el taconeo de la mujer.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-5811558120486986971?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/5811558120486986971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=5811558120486986971' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5811558120486986971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5811558120486986971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/09/carrera-corta.html' title='Carrera Corta'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-4065960858623590432</id><published>2009-08-12T13:37:00.000-07:00</published><updated>2009-08-12T13:59:50.753-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Todo lo demás'/><title type='text'>Todo lo demás</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;X e Y han mantenido una relación por un tiempo prolongado, pero algo incontrolable y superior impide que esta se mantenga, prosiguiendo su evolución de manera favorable. A propósito de esta imposibilidad uno de ellos, el responsable, hace entrega de algo valioso a su complemento en esto, Z. El contenido de Z revela cosas que sólo quien lo entrega conoce, aspectos de su más profunda intimidad y que no compartiría con nadie más que con su recipiente. Ante esto, que puede tanto ser tomado por un acto valioso como por uno miserable, la respuesta recibida consiste en “gracias por Z y por todo lo demás”, agregando una despedida.&lt;br /&gt;En un primer momento el Emisor, también denominado responsable y a quien en adelante llamaremos tan sólo E, interpreta esta respuesta como una reacción positiva, cuyo significado se acerca a mantener una relación de cordial amistad, una interacción en que no abunda la tensión ni el desagrado, motivada por el respeto y profundo cariño que siente por el receptor, de ahora en adelante tan solo R. Sin embargo, se intriga por aquello de “todo lo demás”. ¿A qué se refiere R cuando agradece por todo lo demás? E imagina diversas opciones de interpretación, pues esa indeterminada y abierta idea no puede no admitir interpretaciones variadas, al llegar de vuelta a casa, en un momento de mayor lucidez a la habitual, momentos que en él se dan con frecuencia de manera un tanto tardía.&lt;br /&gt;“Todo lo demás” es aquello que se entregó en forma conjunta a Z, un detalle que llamaremos D.&lt;br /&gt;“Todo lo demás” se refiere a aquello que, si bien es secundario dentro de todo el contenido de Z, revela aspectos de gran importancia, esclarecedores tanto de la personalidad de E como de eso que resultaba incontrolable, que terminan por dar sentido a lo que Z significa. Son piezas secundarias, pero imposibles de obviar para comprender el conjunto.&lt;br /&gt;“Todo lo demás” se refiere a todo lo que se relaciona y estuvo relacionado a la historia compartida por E y R. Momentos en común, difíciles y felices, palabras, caricias, todo aquello que se puede imaginar, y también lo inimaginable, en cierto tipo de relación entre las posibles para seres humanos. Esta posibilidad tiene, como una moneda, dos caras, la primera es trágica y explica lo anterior como un montón de cosas insignificantes y que pierden todo valor y sentido una vez que la historia concluye, lo cual ocurre justamente con la cordial, fría y formal frase de despedida que precede a la frase bajo escrutinio; cuando E piensa en ella su pecho se oprime y respira con inhalaciones y exhalaciones breves y contenidas. La segunda opción para este “todo lo demás” tiene un sentido más suave, denota las vivencias como algo positivo, experiencias que se atesorarán, algunas, como sucesos importantes, tal vez hasta trascendentes, con ternura y algo de nostalgia por lo que existió en común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es relevante también estudiar brevemente la despedida, esbozada a propósito de la interpretación trágica de la tercera opción. Puede ser como ahí se indicó, una despedida fría y formal, o bien puede ser cariñosa, afectuosa, comprensiva. Podría también ser irónica, alusiva al tono que a su vez E utilizó al momento de su despedida al entregar Z, o bien asemejársele, pero sin mordacidad alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es la utilidad de este ejercicio, este análisis interpretativo? Obsérvese la variedad de significados que puede llegar a tener una palabra, o una frase, ¿cómo alcanzar su verdadero sentido? ¿Cómo llegar a la interpretación correcta, qué pasos se deben seguir, cómo analizar el contexto, el significado evidente, el subyacente? ¿Es siquiera posible?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A propósito de esto son relevantes las consecuencias que implica cada uno de los sentidos posibles, ya señalados algunos, los cuales sin duda no agotan las alternativas.&lt;br /&gt;Para comenzar, debe eliminarse, dada su irrelevancia y nimiedad, el primero, que requiere mucho análisis. El segundo y el tercero son entonces los que presentan mayor importancia. En cuanto a la segunda interpretación de “todo lo demás”, si fuera la real, E estima que sería el reflejo de la valoración que R da al contenido de Z, reconociendo el esfuerzo que implicó tal actividad para E, incluyendo el hecho de haberlo puesto en su conocimiento. Se puede observar que no hay aquí implicancias negativas.&lt;br /&gt;Luego vienen los efectos de la mala versión del tercer sentido de “todo lo demás”. Contrariamente a la anterior, esta implica un cierto grado de desprecio por E, rebajando cualquier apreciación que por éste se tuvo hasta lo más mínimo. En vez de amor o cariño el sentimiento de R hacia E es de rotundo desinterés, interpretando Z como una especie artificio. En cuanto a la segunda versión de la tercera lectura, la reacción de R sería más moderada tras recibir Z, actuando R como una persona más comprensiva y paciente, aceptando aquello que revela su contenido como parte natural y cierta de E. En este sentido se asemeja un tanto a las consecuencias que se asignaron a la segunda interpretación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se señaló más arriba que las posibilidades no se agotan en los tres sentidos señalados. Sí, pueden agregarse un cuarto y un quinto, sin que por ello se extingan. El cuarto, que más bien es un no sentido, importa que la respuesta sean sólo esas palabras, sin más vueltas, un agradecimiento y una despedida. “Todo lo demás” se convierte aquí en un misterio intrascendente, no admitiendo lecturas que busquen develar algo oculto tras la superficie de palabras. Sin embargo, tal como sucedió a propósito de la primera interpretación, y a partir del conocimiento que E tiene de R, esta posibilidad debe ser abandonada, ya que normalmente sus actos tienen una intencionalidad cognoscible, sea cual sea su origen y motivación, incluso si fuera un acto arrebatado. El quinto alcance para la expresión relaciona su significado con el mensaje completo como dos elementos separables. En este, “todo lo demás” es una frase camaleónica, que tendrá uno u otro de los significados indicados (preferentemente los de mayores consecuencias), de acuerdo al estado de ánimo o las circunstancias que rodeen la lectura de la misma, al estado de la relación entre E y R, y muchos otros factores que no hay porque mencionar; gracias a su indeterminación o vaguedad permite diversas lecturas sin que ninguna de ellas prefiera a las restantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más arriba se indicaron varias preguntas. No serán respondidas. Pero, sería fácil si pudieran responderse. Sería fácil tener respuesta ciertas para todo, vivir rodeado de certezas. Sería fácil y cómodo, no sería prudente incluir aburrido, pues podría alguien llegar a deducir de esto que sin certezas la vida sería como un entretenido parque de diversiones. Tal vez sea, en vez de eso, emocionante y riesgosa. Así como en este ejercicio se confunden X con Y con E con R con Z, hasta con D, y los términos empleados no indican demasiado algo concreto, abundando los algo cosa aquello eso lo enumeraciones sentido opción o este o lo otro tiempos condicionales pensamientos condicionales, en general conceptos imposiblemente más inciertos, vagos e indeterminados, a los cuales cada lector podrá otorgar el contenido que prefiera o surja espontáneamente, es frecuente que las acciones, susceptibles de diversas apreciaciones, sean capaces de asumir distintos sentidos, o ser dotadas de sentidos distintos según quien lo haga (incluso en los parques de diversiones no son pocas las personas que sufren, sintiendo miedo, padeciendo vómitos y otras sensaciones que se reservan, a veces incluso con vergüenza). Sólo quien la ejecuta puede tener algún grado de conocimiento sobre ella, y certeza tal vez no encuentre sino hasta un momento de claridad, para el resto, el crédito es de lo desconocido. ¿Es esta incertidumbre emocionante? ¿Esa tensión, es placentera o lacerante? Y, cuando se revela verdaderamente el sentido, petrificándose por algún otro hecho o acto, pasando de la indeterminación a ser uno solo y absoluto, ¿qué sigue? ¿Más placer, más dolor, más desconsuelo, más satisfacción? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-4065960858623590432?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/4065960858623590432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=4065960858623590432' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/4065960858623590432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/4065960858623590432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/08/todo-lo-demas.html' title='Todo lo demás'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-3261922280652217449</id><published>2009-07-08T19:08:00.000-07:00</published><updated>2009-07-08T19:15:49.110-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Recordar.'/><title type='text'>Recordar.</title><content type='html'>Es difícil recordar. A medida que pasan los días, meses o años, los recuerdos se van borrando poco a poco de la corteza cerebral. Si pudiéramos inmortalizar un momento en una imagen, paralizándolo, o una situación determinada, esta fotografía perdería poco a poco sus elementos: primero algunos detalles irrelevantes, luego algunos detalles que componen el ambiente, tras esto algunas cosas generales, para terminar perdurando, si es que algo llega a perdurar, ni siquiera una parte de la imagen, quizás la sensación que perduró en esa ocasión, un recuerdo vago, alguna impresión que significa el todo. Imagino que la mente elimina progresivamente estos elementos como en la película &lt;em&gt;Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos&lt;/em&gt;, hasta que quedan unos pocos sobre un fondo vacío, o hasta desaparecer del todo.&lt;br /&gt;Tal vez este lugar tiene significado como un intento por paralizar un momento antes de que desaparezca, por plasmar imágenes, percepciones y sensaciones antes de que el cerebro las deseche por innecesarias o las aparte hacia algún lugar perdido de la inconsciencia, espacio oscuro y de difícil acceso incluso para quien ha vivido esa experiencia. Tal vez los expertos en alguna compleja ciencia, que penetra en lo complejo del ser humano, manejan misteriosas fórmulas capaces de rescatar esos pasajes, despegar de lo más hondo de la materia blanca esos lejanos acontecimientos desterrados.&lt;br /&gt;No sé si esto es realmente algo real, pues no proviene de ciencia alguna. No puedo asegurar que lo aquí narrado tenga coincidencia alguna con lugares, personas o acontecimientos que se hayan verificado alguna vez. Tal vez nada, tal vez una parte o quizás todo ha ocurrido en forma exacta como aquí se describe. Pero tampoco se si el propósito es describir. La palabra misma describir encierra ahora algo ligeramente sospechoso. Describir parece ser descomponer algo que está escrito. Des-cribir. Des-escribir. Y aquí nada está escrito de antemano como para ser desintegrado, y si lo está, ese proceso, cuyas etapas desconozco pero me atrevo, temerosamente, a señalar, algo así como existencia u ocurrencia (supuesta), narración, descomposición, probablemente termina con una renarración que se aleja de aquel acontecimiento que pudo, en su momento, observarse, experimentarse, sufrirse, gozarse o lo que sea. Esto, creo, se parece más a un cuadro impresionista. Se parece a la realidad, pero está desformada, como los cuadros pintados gracias a la ceguera de Monet o la miseria de Toulose-Lautrec. Está pasada por un cedaso indescifrable, que retiene lo nimio por no caber a traves de sus mínimas fibras entramadas, dejando pasar partículas aún más irrelevantes, pero que sumadas dan forma a lo informe, una forma completamente diferente, una amalgama nueva. Confiaría más en ella que en una realidad perfecta. Confío en ella aunque me es ajena su génesis, sus orígenes, su desarrollo. Apenas tengo certeza en cuanto a la fidelidad de sus resultados, pero soy ingenuo, creo en la verdad de lo que describen o al menos en que con el paso del tiempo serán la única verdad, el único registro. Por ahora no puedo más que confiar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-3261922280652217449?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/3261922280652217449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=3261922280652217449' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3261922280652217449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3261922280652217449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/07/recordar.html' title='Recordar.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-1703987740669814366</id><published>2009-06-05T08:02:00.000-07:00</published><updated>2011-01-20T15:11:31.470-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='González'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='semifinal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roland Garros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soderling'/><title type='text'>Justo vencedor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Robin Soderling se merece estar en la final. Hace justicia a lo que ha demostrado a lo largo de todo Roland Garros, jugando un tenis impresionante, combinando potencia y regularidad como se puede ver en pocos jugadores. Si asombró el nivel que demostró González para llegar a esta instancia, lo de Soderling da incluso para más, no sólo por haber dado la sorpresa al ganarle a Nadal, sino por el poder y la soltura de sus golpes, algo no común cuando se trata de un gigante de 1,93 metros, de quien normalmente se espera un servicio cómodo, que hace la mitad de la tarea a partir de innumerables aces. Lo demostró jugando sobre arcilla, la pista más lenta, para ello baste recordar que, además de a Nadal, González y Ferrer (dueños de los mejores records sobre la superficie en lo que va del año), aplastó a Davydenko en cuartos de final.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343931812799045938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 258px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sil1q53L4TI/AAAAAAAAACU/ZVLKhmXK3xA/s400/soder.jpg" border="0" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El Feña fue bajando su nivel a lo largo de la semana, a medida que se complicaban los rivales y sumaba cansacio. La concentración y juego perfectos de la primera semana mostraron una baja ligera durante algunos pasajes ante Murray. Y hoy, ante el juego plano del sueco, mostró superioridad tenística sólo cuando mentalmente fue más que éste. Si el partido terminó en cinco sets fue en gran parte por eso, los nervios que se apoderaron de Soderling haciéndolo perder precisión y puntos sencillos, como varios tiros altos con slice de Fernando que terminó sacando de la cancha. A diferencia de otras ocasiones -con Verdasco en cuartos de final de Barcelona, por ejemplo-, la "estrategia" de enredar el partido reclamando en demasía pelotas dudosas, haciendo escándalos a los jueces de línea, poniéndose binoculares, limpiándoles parabrisas imaginarios y otras pataletas, faltándole hoy el respeto incluso al polvo de ladrillo parisino limpiando una marca con el culo nada menos que en la Philippe Chatrier, no resultó, pues el escandinavo se sobrepuso a todo ello, a los nervios, a la presión de estar cerca de su primera final de Grand Slam y recuperó su juego a tiempo para remontar en el quinto set, donde tras el 4-2 con el servicio de González volvió a ese juego profundo y sobre las líneas que bordea la perfección.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;La manga final se cerró en un 6-4 tras un González impotente, un tanto frustrado por haber dejado escapar la ventaja que tenía al perder con el saque. Tal vez se confió por un momento, algo vedado en un deporte que no deja terminar los partidos hasta que se gana un &lt;em&gt;match point, &lt;/em&gt;o se ilusionó por adelantado con llegar a la final. Un 6-4 justo para un partido de más de tres horas y media, el cual si bien no fue de esos maratónicos, si fue digno de una semifinal en la pista central parisina, justo para quien, desplegando su juego fue, sencillamente, mejor que el rival.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-1703987740669814366?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/1703987740669814366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=1703987740669814366' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1703987740669814366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/1703987740669814366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/06/justo-vencedor.html' title='Justo vencedor'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sil1q53L4TI/AAAAAAAAACU/ZVLKhmXK3xA/s72-c/soder.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-5180283614115745615</id><published>2009-06-04T13:59:00.000-07:00</published><updated>2009-06-04T14:14:31.922-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mesoneros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tribunales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='abogados'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='procurador'/><title type='text'>El desquite del procurador.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Trabajar en tribunales puede ser una experiencia horrible. Puede ser incluso un castigo, un trabajo tedioso y monótono, en el que además se debe lidiar con un sinnúmero de sujetos detestables. Se suma la presión de tener como responsabilidad juicios que pueden ser millonarios y que se desarrollan en un ambiente absolutamente desconocido; el primer mes, hasta el segundo a veces, hay una permanente tensión en la cabeza del joven estudiante que asiste al abogado día a día en tribunales, el campo de batalla. Creo que a los dos meses ya se está curtido para sobrevivir ahí. El Poder Judicial es además el paradigma de la burocracia, el paroxismo de los papeleos, las esperas, la indiferencia, una lucha constante contra un montón de seres impersonales que hacen de mala gana su trabajo, al borde de las más absoluta ineficiencia, donde faltan cientos de recursos que son indispensables. Existen hermosos códigos señalando procesos y procedimientos que en el papel, que todo lo soporta, funcionan como un reloj, pero en la realidad la hora que dan está atrasada debido a sus engranajes, manecillas tornillos y resortes oxidados y corroídos. Sería injusto extender esta descripción a la totalidad del aparato jurisdiccional y las personas que trabajan en él, pues, como en todas partes, hay un lado bueno y uno malo; en este caso digamos se reparten ambos aspectos equitativamente. A ratos se pasa bien y se puede trabajar con gusto con personas valiosísimas, a ratos hay que soportar la fetidez de los cadáveres y su pedantería.&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SigukCVQvaI/AAAAAAAAAB8/RtrR4mCMweI/s1600-h/tribunales.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SiguzoahGGI/AAAAAAAAACE/Kpv2mpl4GoM/s1600-h/tribunales.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sig2B0wZYDI/AAAAAAAAACM/6T7E2OpEhso/s1600-h/tribunales.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343580362844495922" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sig2B0wZYDI/AAAAAAAAACM/6T7E2OpEhso/s400/tribunales.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;El mesón de cada tribunal tiene unos tres metros de largo, un espacio de menos de un metro que lo separa de cortos pasillos perpendiculares con casilleros a cada lado, que en conjunto serán más o menos cien, cada uno rebalsado de expedientes, clasificados por letra, por año, de acuerdo al banco que demande (por supuesto, no se cansan jamás de demandar y podrían seguir hasta el infinito) y algún otro criterio indescifrable para los que trabajan fuera de ese reducto, lo cual incluye a todo el resto del tribunal. Los dominios de el o los mesoneros o mesoneras (no son más de dos), se completan con archivadores desarmados, lápices Bic reventados, relojes paralizados en el espacio intertemporal, varios cuadernos para registrar diversos acontecimientos de escaza o mayor relevancia, una computadora de data aproximada 1980, operativa en algo más arcaico que DOS, con letras de color naranjo pero eficiente cuando no colapsa, un calendario (este si es del año) y, finalmente, un timbre, su tesoro más preciado, de tintas violáceas cuyo cargo otorga fecha cierta a las presentaciones que se hagan en cada juicio, y cuya administración da un mínimo grado de poder a quien lo manipule, objeto vedado para todos los que están al otro lado del mesón, generalemnte una pequeña y desordenada aglomeración de gente que espera su turno, no lo respeta o le tira el tufo maloliente por el abuso de café, el cigarro y quien sabe que otra cosa u actividad al pobre hombre o mujer que espera gustoso por atienderlos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En esta espera me deleité con una escena inolvidable, acontecida en la hora de mayor concurrencia. Por fuera, un abogado cuarentón impecablemente vestido, de chaqueta cuadriculada sobre un fondo beige y pantalón oscuro, mocasines, corbata de seda tejida sobre camisa blanca con colleras, todo un caballero inglés; el pelo recién cortado y bien peinado, la tez blanca recién afeitada y espolvoreada levemente con polvo talco, cachetes rellenos y rosaditos, más unos ojos grandes, todo esto le daba la apariencia un muñeco de ventrílocuo, el regalón de las secretarias del sospechoso bufete donde trabajaba. Al otro lado, el mesonero, un hombre que redeaba los cincuenta años, cabeza gacha, quien por unos pocos genes no sufrió de enanismo hipofisiario, como Nelson de la Rosa, alguna vez detentador del record Guiness de hombre más pequeño del mundo gracias a sus cincuenta y cuatro centímetros de estatura, famoso por sus apariciones en películas, como El Hombre Rata y La Isla del Doctor Moreau, y el video de la canción Coolo. Toda la fisionomía en este sujeto es menuda: ojillos de topo agrandados por anteojos de altas dioptrías, cabeza angosta y alargada con una frente pequeña y arrugada, orejas apretadas, una diminuta boca fruncida; incluso los movimientos son un resumen, y no por obligación dentro de ese espacio reducido donde trabaja, las conversaciones breves, nada dura más de un minuto. Éste parece también un muñeco, pero es más bien una marioneta o un títere. Demostraba una habilidad impresionante para alcanzar los expedientes ubicados en los casilleros más altos, a unos dos metros, sin necesidad de cajón alguno, alargando sus pies y brazos cortos, llevando pesados lotes de rosados expedientes del casillero al mesón, del mesón al casillero. Y también un conocimiento casi absoluto respecto de donde están o no están esos expedientes (¿serán dos mil? ¿cinco mil?). Comienza la interacción entre ambos, el abogado oficinesco con nulos conocimientos sobre el real funcionamiento de tribunales (algo que nadie puede llegara dominar cabalmente) y el experto del mesón. El muñeco de ventrílocuo y el títere, con un largo, lustroso y luminoso tablón como escenario.&lt;br /&gt;-Buenas tardes, ¿me pasa el expediente X por favor?- Sin levantar la cabeza, mesonero sigue acarreando expedientes, incansable. Está muy concentrado con el resto de la audiencia en el sector más lejano del escenario. Con el papelillo que señala el número de su turno en la mano, el delicado abogado insiste infructuosamente, se mantiene la ignorancia absoluta de su interlocutor por largos minutos. Cruzando sus dominios, repentinamente levanta la cabeza y establece, por primera y útima vez, contacto visual. -¿Cuál me pidió?- Jamás pierde palabra que le dirijan, por suave y lejana que sea. El muñeco de ventrílocuo se demora en cobrar vida, sorprendido, y repite el nombre del expediente. -Ese no está, entró por algo. -Aaaaaaahhh, y ¿qué será? ¿puede ser un oficio?. -Si, un oficio-. Stromboli vuelve a llevarse a su títere al otro lado del cortinaje negro. El numerador de los turnos sigue en un eterno 01. Las luces se apagan, manteniéndose tan sólo dos focos que iluminan el silencio lejano de los protagonistas y el 01 de ampolletitas rojas. Otro largo minuto. El títere vuelve hacia el otro lado, se enciende la luminaria del tribunal y vuelve el rumor permanente de tribunales. -¿Hay algún libro dónde anoten eso?- Uno de los primeros consejos que me dieron al empezar a trabajar en tribunales fue que para todo, casi absolutamente para todo, se mantiene registro en un libro, confeccionado a pulso por algún funcionario del juzgado. En este punto todos se convierten en iguales, el abogado en el último de los procuradores novatos, y el procurador en el más avezado. El anonimato de los tribunales, por un momento, se adueña de todo y todos quienes están ante el mesón, sin importar lo bien o mal vestidos, el porte y la estampa, el perfume, la voz, la educación ni los modales. Es un duro trabajo salir de ese anonimato, empatizar con funcionarios cuando son de madera. Sonreía para mis adentros, esperando con paciencia un espacio para adueñarme de mi lado del escenario. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-5180283614115745615?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/5180283614115745615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=5180283614115745615' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5180283614115745615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5180283614115745615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/06/el-desquite-del-procurador.html' title='El desquite del procurador.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sig2B0wZYDI/AAAAAAAAACM/6T7E2OpEhso/s72-c/tribunales.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-3114728878139648540</id><published>2009-05-11T18:34:00.000-07:00</published><updated>2009-05-11T19:13:34.225-07:00</updated><title type='text'>Enfrentar lo inevitable.</title><content type='html'>Es difícil hablar de la muerte. La palabra por si sola es fuerte, pesada, oscura, algo trágica. Para algunos será preferible obviarla, como si no fuera, contradictoriamente, una parte central de la vida, pues inevitablemente tocará enfrentarla, como testigo, sufriéndola por otros o directamente. Dependerá seguramente de las vivencias personales, a veces la veremos más lejana, otras cercana, con naturalidad, con profundo pesar y en un sinnúmero de otras formas. Un niño no piensa en ella, una persona joven no piensa que puede morir con su vida en ascenso, un adulto tal vez comience a angustiarse por su acercamiento o seguir olvidándola, un anciano la verá más próxima, como un descanso, afrontándola con fortaleza o quizás como un enemigo, arrepintiéndose de sus errores, de aquello que ya no puede ser cambiado.&lt;br /&gt;Es duro escuchar a una persona mayor asumiendo que es lo próximo, que la Parca está ahí, detrás de la puerta, esperando el momento exacto o apurándose, afilando la guadaña. Remece aquello a lo que uno está acostumbrado, ese olvido voluntario, gregario, esa especie de tabú que se quiebra cuando alguien es capaz de renunciar a actos que en otras circunstancia no dudaría en realizar, porque carecen de sentido si la vida no se prolonga. Es un acto valiente, dramático, honesto, heróico, más potente que la muerte misma, un verdadero triunfo sobre ella, sino el único posible. Como si pudiera librarse batalla alguna contra lo inexorable. Más que pelear una batalla se trata, justamente, de no hacerlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-3114728878139648540?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/3114728878139648540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=3114728878139648540' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3114728878139648540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/3114728878139648540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/05/enfrentar-lo-inevitable.html' title='Enfrentar lo inevitable.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-7839248345223114274</id><published>2009-04-19T17:08:00.000-07:00</published><updated>2009-04-20T16:00:18.157-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Machu Picchu'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aguas Calientes'/><title type='text'>Machu Picchu, parte III</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SevOt4o-vrI/AAAAAAAAAB0/eYVMmVRuNNo/s1600-h/DSCN2843.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326578271989448370" style="margin: 0px 0px 10px 10px; float: right; width: 240px; height: 320px;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SevOt4o-vrI/AAAAAAAAAB0/eYVMmVRuNNo/s320/DSCN2843.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aguas Calientes debe su nombre al río temperado que lo divide en dos y unas aguas termales cercanas. El despertar revela su lado bueno y su lado malo. El pueblo es horrible, las casas se apoyan en la ladera sin ser terminadas, no están pintadas o dejan al aire los fierros estriados que componen la estructura de hormigón armado. O faltan ventanas, o baldosas. Unas calles están adoquinadas, otras o son de maicillo o están a medio pavimentar. Un par de puentes unen el pueblo con el lado turístico, del cual por supuesto depende el primero. Lo bueno es, como muchas veces en Perú, el entorno, la naturaleza virgen. Rodeado de cinco o seis montañas casi perfectamente cónicas, Aguas Calientes está perfectamente oculto; se emplaza además entre dos ríos caudalosos que hacen más salvaje el lugar. Pero lo más impactante es la vegetación: los montes que lo circundan, a pesar de sus laderas rocosas escarpadas y casi verticales, están cubiertos por un capa espesa de árboles y arbustos que parecen luchar por no caer al cauce del río, aferrando sus raíces a las más mínimas grietas, colgando al vacío, alimentándose de la lluvia y luchando también contra ella, que en esta época azota sin dar tregua la ceja de selva.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante el primer día descansamos, reponiendo las energías gastadas en la dura caminata, y compramos nuestras entradas a Machu Picchu; recibimos además un buen consejo: subir a pie desde Aguas Calientes a la ciudadela inca es una tortura de dos horas  que empieza las 4:00 am con lluvia y frío, además de físicamente demoledora. Si queremos subir más tarde a Waynapicchu, es más recomendable pagar un bus. Tomamos el consejo y compramos también nuestros boletos de bus.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A las 5:00 de la mañana del día siguiente estamos en la fila para tomar el primer bus hacia Machu Picchu, que sale a las 5:30. Llevamos todo nuestro equipaje, agua y algo de comida. La lluvia no cesa. A eso de las 6:00 am, tras una pequeña cuesta, nos bajamos. Mostramos nuestras entradas y credenciales de estudiante, cruzamos el control (se veían en esta zona personas con hipotermia, temblando, acalambradas, mojadas que venían arribando por el Camino del Inca) y atravesamos rápidamente la ciudad inca para alcanzar boletos a Waynapicchu, limitados y de alta demanda. Entre las nubes que se colaban por ventanillas, puertas, pasajes y templos, coronando las montañas apenas se distinguía una explanada con llamas y unas paredes de piedra. Esperamos hasta encontrarnos con Jorge, el guía que habíamos contratado&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SevNHAHIIQI/AAAAAAAAABc/RgK7niBjXe8/s1600-h/DSCN2861.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326576504468414722" style="margin: 0px 0px 10px 10px; float: right; width: 240px; height: 320px;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SevNHAHIIQI/AAAAAAAAABc/RgK7niBjXe8/s320/DSCN2861.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; en el pueblo; cruzamos de vuelta la ciudadela para iniciar el tour, siguiéndolo. El cielo todavía nos mojaba, y se veía gris en toda su extensión, oscuro, como si no fuera a mostrarnos lo que era uno de los principales objetivos del viaje para todos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Paramos en una terraza alta, un mirador desde donde no veíamos mucho aún. El tipo empezó a hablarnos del descubrimiento de la ciudad y todo lo que ya habíamos leído abajo, en Aguas Calientes, en el tríptico con información del monumentos. Alternaba además, cada tres minutos una broma fomísima sobre Chile o los chilenos. En síntesis, uno de los abundantes guías mediocres de Perú. Recordé a Chani, un inca moreno de cabeza cuadrada, profesor de quechua, su lengua madre y quien aún lucha contra el español, verdadero maestro que logró transmitir y encantarnos con los misterios de su riquísima cultura un atardecer en las ruinas de Saqsaywaman. A lo lejos en el cielo se veía una manchita celeste, pero de la ciudad, nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lentamente la neblina comenzó a elevarse, dejando al descubierto, tras el guía, algunos lugares de la ciudad sagrada. En frente nuestro se disipaban las nubes que coronaban el Waynapicchu, la Montaña Joven. Atrás se elevaba la más grande, Machupicchu, la Montaña Vieja. El sol iluminaba la cumbre de la joven montaña, dorada entre las nubes. &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326577827890676866" style="margin: 0px auto 10px; display: block; width: 400px; height: 300px; text-align: center;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SevOUCPlRII/AAAAAAAAABs/i_pRFIzs3FM/s400/DSCN2899modif.jpg" border="0" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;Bajo el imperio de Pachacutec, Noveno Inca, forjador del imperio Tahuantinsuyo, en la profundidad de la jungla, en lo alto de una montaña escarpada entre montañas escarpadas, escondida para los extranjeros, los incas tallaron la roca eterna, esculpieron la montaña, aplanaron y aterrazaron sus paredes verticales, sus vértices y aristas, para crear un templo, un palacio, un sembradío, una ciudad, alineada con montañas sagradas y coordinada con el camino del mismísimo sol. Ahora, casi tan lejana, arcana y llena de misterios como antes, estaba ante nosotros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-7839248345223114274?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/7839248345223114274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=7839248345223114274' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7839248345223114274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7839248345223114274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/04/machu-picchu-parte-iii.html' title='Machu Picchu, parte III'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SevOt4o-vrI/AAAAAAAAAB0/eYVMmVRuNNo/s72-c/DSCN2843.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-5012637845549555088</id><published>2009-04-05T20:10:00.000-07:00</published><updated>2009-04-05T20:40:00.613-07:00</updated><title type='text'>Hacia Machu Picchu, parte II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sdl35kVYrMI/AAAAAAAAAA0/1k01s5hDhDA/s1600-h/DSCN3001.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5321416265604574402" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sdl35kVYrMI/AAAAAAAAAA0/1k01s5hDhDA/s320/DSCN3001.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; En las dos horas de ruta a Santa Teresa la vegetación se hace progresivamente más espesa. Rastros de casas devoradas por la selva son vestigios de romanticismos frustrados, de un pasado de chalets de dos pisos y pequeñas verjas blancas. Aparecen también pequeños cementerios, camposantos que la jungla comienza a cubrir; la muerte y la vida, el hombre y la naturaleza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El taxi destartalado nos sube y baja por los cerros, rodea y rodea las laderas, tiritando indefenso por el ripio. Cruzamdno el río vamos a las montañas del lado contrario, bajando más y más. Atravesamos el pujante poblado de Santa Teresa, enfilando por las laderas de corte vertical en dirección a la hidroeléctrica. Una escena alucinante despide el camino en auto: junto al río, una montaña (pequeña entre miles), de sus entrañas de roca partida, en lo alto, deja salir un chorro de agua que escurre hasta el lecho con fuerza. El milagro del agua manado de la piedra yerma, de lo alto a lo profundo, retornando a los pies de la tierra. Cruzamos el puente, nos bajamos del cochecito, pagamos. A eso de las cinco de la tarde iniciámos la caminata, por la línea&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sdl4eiWRRZI/AAAAAAAAAA8/8eKsE7aQpAA/s1600-h/DSCN2838.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5321416900726572434" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 215px; CURSOR: hand; HEIGHT: 283px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sdl4eiWRRZI/AAAAAAAAAA8/8eKsE7aQpAA/s320/DSCN2838.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; férrea entre el río, las montañas y la selva verde, que todo lo cubre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La caminata es dura sobre las piedras filudas, los rieles y los durmientes. A veces aparece la huella de un sendero, pero es una porción mínima del camino. Cruzamos el puente oxidado sobre el río Vilcanota. Durmiente tras durmiente tras durmiente andamos, como hipnotizados por la repetición de maderos. Es imposible levantar la vista, a riesgo de pisar mal, tropezarse o caer. Un breve descanso y seguimos. Empieza a oscurecer, bulle el río a la derecha, calla la selva a la izquierda. La garúa nos moja más y más mientras penetramos la selva y las montañas; aparecen unas luciérnagas y el caminar se torna más lento, por la noche y pequeños puentes que hay a ratos. Cruzamos un par de túneles entre la roca y, a lo lejos, un resplandor tenue asoma entre los cerros. Son las luces de Aguas Calientes. En tres horas estamos entrando al pueblo, tras una visión mágica de luces en la selva y una caminata agotadora, mojados. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sdl35UlXqvI/AAAAAAAAAAs/bBhVS-k-ORk/s1600-h/DSCN2838.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-5012637845549555088?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/5012637845549555088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=5012637845549555088' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5012637845549555088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/5012637845549555088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/04/hacia-machu-picchu-parte-ii.html' title='Hacia Machu Picchu, parte II'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/Sdl35kVYrMI/AAAAAAAAAA0/1k01s5hDhDA/s72-c/DSCN3001.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-7402028729161545873</id><published>2009-03-18T17:10:00.000-07:00</published><updated>2012-01-04T17:24:14.206-08:00</updated><title type='text'>Hacia Machu Picchu, parte I</title><content type='html'>Salimos de Cusco a las 10:05 de la mañana, después de ir a buscar a una de las chicas al hostal donde había pernoctado subrepticiamente y no alcanzar a tomar los buses más baratos que salían a las 8:00 con destino a Quilabamba. Por $25 soles tomamos una convi que supuestamente salía a las 8:30; eran cuatro horas hasta Santa María, nuestra primera escala.&lt;br /&gt;Las afueras de Cusco, cercanas al pueblo y ruinas de Chinchero, son una zona agrícola. Aún son lomas suaves, completamente cultivadas, con un diseño cuadriculado casi ridículo en que se pueden apreciar infinitas tonalidades de verdes y amarillos, algunos teñidos de café, según estén cultivadas papas, cebollas, habas, oca, choclo, camote o lo que sea. Parece a la distancia como si los cerritos estuvieran tapados por una frazada de esas que se hacen uniendo cuadrados de lana. El contraste con el cielo brillante y lleno de nubes espumosas hace que el paisaje sea realmente encantador; me imagino a van Gogh plasmándolo en una pintura y trasmitiendo la fuerza de los colores. Comenzamos a bajar hasta Urubamba, junto al río.&lt;br /&gt;En la entrada de las montañas llegamos a Ollantaytambo, una de las más grandiosas ruinas incas en el sector circundante a Cusco. Falta verlas en todo caso, pues sólo cruzamos el pueblo por sus calles empedradas. Desde aquí comienza el verdadero camino de cuestas infinitas. Las enormes montañas, que nos cubren por ambos lados comienzan a juntarse y, a medida que subimos, las cubren nubes y lluvia. La laderas y quebradas casi en ángulos de 90 grados, más el agua y curvas cerradísimas hacen que el camino sea de temer. La ruta desafía al naturaleza. La vegetación se hace cada vez más espesa, selvática, desapareciendo a medida que subimos. Se ven riachuelos en cada quebrada, que desde lo alto alimentan algún afluente del Urubamba. Allá, arriba, la montaña se desborda en miles de vertientes, como si hubiera un lago entre las cimas o en las entrañas de la tierra, inagotable.&lt;br /&gt;Increíbles casas aparecen de cuando en cuando, pequeñas chozas de adobe, piedra y techos de paja, encaramadas. Una vieja observa desde el interior como cruzan los vehículos las nubes. Su vida entera ha transcurrido en torno a la lluvia y la montaña. Las paredes rocosas, húmedas y brillantes, la acompañan, al igual que sus cabras y llamas, atestiguando su abandono.&lt;br /&gt;Tras sortear la primera cadena montañosa, dominada por los nevados Verónica y Halancona, avanzar se hace todavía más peligroso. Las laderas son más empinadas, la lluvia más fuerte, la carretera es atacada por la montaña, que se hace respetar con rodados y caídas de agua, todo bajando, al igual que nosotros. A los lados, la vegetación se hace más y más espesa. Poco a poco, mientras descendemos, amaina la lluvia y el paisaje se vuelve más tropical. Sube la temperatura y aparecen plátanos y mangos; la carretera termina para dar paso a un camino de tierra. La selva crece a los costados, espesa, verde, palpitante. Nos alejamos de los nubarrones rebalsados, oscuros, y penetramos en la ceja de selva. Los árboles se adaptan a la permanente tormenta; sus hojas gigantes lo demuestran, así como sus largos y competitivos troncos. El agua los castiga y deben luchar por unos rayos de sol. Al fondo, el río: agua, el líquido esencial, sagrado para los incas, fuente de vida, está presente de lo alto a lo profundo. En poco más de cuatro horas llegamos a Santa María.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-7402028729161545873?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/7402028729161545873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=7402028729161545873' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7402028729161545873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7402028729161545873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/03/hacia-machu-picchu-parte-uno.html' title='Hacia Machu Picchu, parte I'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-7512305671619236760</id><published>2009-02-20T17:00:00.000-08:00</published><updated>2009-03-03T17:17:01.885-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aquilina'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Uyuni'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bolivia'/><title type='text'>Aquilina</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SaIjBFgBQ-I/AAAAAAAAAAk/EfrDtDa97KU/s1600-h/DSCN3542.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5305841812559184866" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SaIjBFgBQ-I/AAAAAAAAAAk/EfrDtDa97KU/s320/DSCN3542.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tiene sesenta años, camina todos los días desde las afueras de Uyuni, en el suroeste de Bolivia, acarreando un carro con ollas, teteras, un balón de gas, una cocinilla y otros utensilios de cocina, hasta su puesto en uno de los dos mercados del pueblo. Desde las siete de la mañana sirve desayunos, un café, un mate de coca, agua de manzanilla o "trimate", a base de coca, anís y manzanilla, por dos bolivianos, y si el cliente quiere agrega un pan por cincuenta centavos. Calienta además en un sartén chicharrón de llama, pequeños trozos grasientos del mamífero más abundante en el área altiplánica, con cortes cuadrados de papa. Por cinco bolivianos sirve una porción, en un bol pequeño, sobre granos de choclo, acompañado con un pan. Ofrece otras viandas, como galletas y bebidas. El gas está siempre dado al máximo, el agua hierve permanentemente, casi hasta evaporarse por completo, vaciando y llenando de agua unos termos coloridos que están en las repisas de madera. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La cara redonda, de pómulos marcados que achican por debajo sus ojos pequeños y oscuros, morena curtida por el sol del altiplano, nariz chata, pelo liso, negro azabache, largo y trenzado en dos partes que se unen por las puntas sobre su espalda, como la mayoría de las mujeres bolivianas, observa impasible la peatonal esperando a uno de los pocos comensales que caen a diario. Aquilina está casada con un profesor rural, se encuentran unos pocos días al mes durante los fines de semana. Tiene nueve hijos, cuatro de los cuales están muertos; los demás ya son profesionales, médico, ingeniero comercial, otro estudia derecho, todos a horas de distancia, en Sucre. Dice que los chilenos hablamos muy rápido. Quiere conocer el mar. Se queja contra "el Ivo", porque ayuda sólo a los pobres del campo, les regala computadores, les arregla caminos, les construye escuelas, pero a los pobres que no trabajan la tierra no los ayuda nadie y son más pobres cada día que las cosas básicas suben de precio. Como ella, que vive sola vendiendo unos pocos desayunos al día, que ha sufrido cuatro veces el dolor más grande, apenas imaginable, que resiste el frío y el sol del altiplano; con su cadencia pausada, imperturbable, ese aire cansado que algunos tienen por el rumbo de la vida y el transcurso del tiempo. A las once cierra porque desde esa hora ya no llega nadie.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Abre nuevamente a las seis de la tarde. Prende la cocinilla, calienta el agua y espera sentada mientras se evapora, salteando el chicharrón de llama, acompañada por las locatarias de los lados y un televisor en blanco y negro. Pido un trimate. Bondadosa, Aquilina me presta un tazón enlozado y permite preparar tallarines instantátenos "Ajinoman" en su cocinilla; le explico como se cocina este alimento novedoso. Sopa de gusanos, dice, le gusta, va a comprar para que su marido coma durante la semana, mientras están alejados. Tiene dos aguayos, el tipico manto usado por las mujeres de regiones andinas peruanas y bolivianas, uno hace treinta años, grueso, firme, hilado fino en telar, desteñido; imagino que cargó con el a sus nueve hijos, además de mercadería y cualquier cosa posible. El otro, de colores más vivos y más delgado, hace diez. Le muestro el que compre para regalo, industrialmente fabricado, y con dos dedos abre el entramado de hilos y atraviesa uno, para luego reposicionarlos en su lugar. Si lo usara como los de ella seguramente no duraría más que unos meses. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La lengua madre de la señora Aquilina es el quechua. Me pregunta si quiero aprender. Cuatro son las preguntas fundamentales. Mi cerebro de turista piensa cosas relacionadas con comida, baño y dormir. Pero las preguntas no tienen que ver con eso. ¿Ima sutiyki? para preguntar ¿cómo te llamas? ¿Maymanta canki? para saber ¿de dónde eres? ¿Maymanri chenqui? o ¿mayman di shanqui? para saber ¿a dónde vas? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-7512305671619236760?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/7512305671619236760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=7512305671619236760' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7512305671619236760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7512305671619236760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2009/02/aquilina.html' title='Aquilina'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SaIjBFgBQ-I/AAAAAAAAAAk/EfrDtDa97KU/s72-c/DSCN3542.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-488180755182630449</id><published>2008-12-24T08:21:00.000-08:00</published><updated>2009-04-19T18:37:54.595-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='verano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Transantiago'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fila'/><title type='text'>La fila</title><content type='html'>No se si el Transantiago ha mejorado o si la gente se aburrió de reclamar. Personalmente no me quejo, hay que caminar un poco más que antes para combinar, aprenderse bien las rutas y transbordos, pero en general parece que está funcionando bien, o al menos mejor que tras la caótica inauguración. Ya no me tocan filas de dos cuadras, pero desde el auto las he visto. Lo que si está claro es que a "los usuarios", como dice la prensa, la paciencia les dura poco.&lt;br /&gt;El otro día, esperando la D-08, bus alimentador de la zona D (amarillo), La Reina Peñalolen Macul Ñuñoa, Francisco Bilbao-Padre Hurtado-Carlos Sila-Valenzuela LLanos-Larraín-Andacollo-Mamilla-Quillagua-Talinay-Camino Internacional-Quebrada Camarones-El Alto-Grecia (lindo recorrido por personajes de la historia, el norte de Chile y Europa), flota de 14 buses Metalpar años 2006 y 2007 no enchulados, fallo la sincronización de la línea y el bus se demoró más de lo normal en llegar, siendo lo normal no más de 20 minutos. Estuve cociéndome a 33 grados Celcius unos 45 minutos en Bilbao con Tobalaba tipo cuatro de la tarde. La fila era de unas 40 personas, pero estaba lo suficientemente adelante para sentarme. En el minuto 35 tres jóvenes esforzadas de este país al parecer se saltaron la fila y se pararon al lado de la señora que estaba delante mío. Seguí escuchando música desde el celular. En el minuto 40, después de que llamaran a la Joselyn, cuarta joven esforzada, no aguanté preguntarle a la señora si esas mujeres estaban desde antes que ella en la fila y habían, por ejemplo, ido a comprar un Super Yiro, para pedirles, o no, que hicieran la fila cuando llegara la micro. -No, y no esperó a preguntarle a las cabras -¿Están esperando la "D cero osho"?-Si señora. -Saben que la fila está allá atrás, ¿por qué no se van a hacerla mejor? -Es que nosostras llegamos antes pero estabamos sentadas allá, respondieron apuntando a un lugar más lejano del mismo paradero. En eso saltó una señora muy elegante, habría apostado que por primera vez era un usuario en su vida, y empezó el griterío. Los treinta o más que estaban para atrás de la fila se tiran contra las pobres trabajadoras part time del Jumbo. -¡Hagan la fila!¡Paren la wea!¡Váyanse a la chucha!¡Ustedes se van a ir a hacer la fila!, decía como una madre enojada la señora. Me senté en esos asientos altos al lado de la ventana. Dentro de la micro seguían peleando, sólo la señora con las trabajadoras. -¡Borrachas, no respetan nada!, decía la señora- ¡No soy borracha, voy a trabajar vieja hueona! -¡Conshetumare! -¡Pendejas culiás!...&lt;br /&gt;La batahola duró como seis cuadras con la micro andando, ahí se les acabaron los garabatos, la señora había pasado de elegante a ordinaria (su hija quinceañera estaba en estado de shock al lado), las jóvenes esforzadas ya eran chanas de las mejores y el resto de la micro discrétamente se reía, incluyéndome. Si en algo estaban de acuerdo, con excepción de las protagonistas, era en que bastaba con esperar a la locomoción colectiva un buen rato, bastaba con cagarse de calor haciendo la fila, hacer una combinación y todo lo que implica usar el servicio público de transporte. A veces hay que esperar y aguantarse. Para que hacer peor la espera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-488180755182630449?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/488180755182630449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=488180755182630449' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/488180755182630449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/488180755182630449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2008/12/la-fila.html' title='La fila'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-7552463105801514406</id><published>2008-12-09T17:08:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T04:45:14.083-08:00</updated><title type='text'>Campeonas.</title><content type='html'>Volvíamos de la sala de espera previa al embarque en el aeropuerto internacional de Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano viajaba a Estados Unidos, a un invierno frío trabajando como operador de andarivel en un pueblo de Utah, Park City. Pueblo y todo, es el lugar donde se celebra cada año el festival de cine independiente más importante en ese país. Tiene suerte, pues se realiza las dos últimas semanas de Enero. Ojalá logre una escapada de su cubículo de andarivelista para presenciar algo de aquello. En el camino, nos cruzamos con un par de futbolistas norteamericanas, recién campeonas del mundo en la categoría sub 20. Dos chicas de lindos ojos azules, bastante interesantes, dotadas de un par de gemelos que evidenciaban una dedicación profesional al deporte no tan rey en este caso. Me atrevo a decir que cualquiera de ellas le pega a la pelota más fuerte que un pichanguero corriente, y que en un duelo bailarían a más de uno que se crea deportista. Viéndolas es más fácil entender como las amateurs y rechonchitas chilenas se fueron rápido de vuelta a estudiar para los exámenes de fin de año.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/ST8oaww6NjI/AAAAAAAAAAc/MBySCpBYY4w/s1600-h/campeonas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277981728533263922" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 217px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/ST8oaww6NjI/AAAAAAAAAAc/MBySCpBYY4w/s320/campeonas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Había apuro por volver luego al estacionamiento, así es que cruzamos rápido la zona mixta, varias tiendas y Duty Frees, hasta el control de policía internacional. La fila, atestada, era la hora en que se hacen la mayoría de los vuelos al país de la libertad. Y, por supuesto, más jugadoras. En la esquina había cuatro, bien presentadas con sus uniformes oficiales, sus mochilas bordadas con el logo de la USSoccer y sus pelos rubios tomados. Una llevaba colgando la medalla de campeona. No pude resistir la tentación de pedirles una foto a las cuatro. Fútbol femenino y todo lo que se pueda criticar respecto de su nivel, además sub 20, peor eran campeonas del mundo, y lindas. Por supuesto, no las había visto ni en TV, pero encontré por lo menos simpático retratarme con ellas y sus medallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-May I take a picture with you?, pregunté en mi inglés colegial. Medias descolocadas, accedieron. Le pedía a mi padre que nos sacara la foto, levanté la cinta que arma esas filas de cuncuna y en eso se corre un paño negro en que una de ellas llevaba algo envuelto. Ni más ni menos que la Copa. No podía ser mejor. Cuatro linda rubias, deportistas, campeonas del mundo, con sus medallas y una copa del mundo. Es interesante la atracción que genera ese objeto, reservado para las manos de pocas personas, las mejores, reluciente, reflejando la expresión dichosa de quienes llegan a lo más alto. Me quedé absorto mirándola un momento, tal vez no estaría otra vez con una Copa del Mundo en mis narices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No queda batería, dice mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos mal había dos de repuesto, así es que las cambió, todo tan rápido como era posible. Las cuatro gringas posaban sonriendo, esperando que me pusiera al medio para la foto y dejara de joderlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tampoco están cargadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mierda! No podía ser peor. Tomé la cámara para revisarla y no había nada que hacer. Me di vuelta y las cuatro seguían ahí, sin entender nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- The batteries...eh... no cargadas. Agaché la cabeza, me apreté entre los ojos donde empieza la naríz. -Oh shit. Sorry, thank you... and congratulations. El inglés era rústico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el auto de vuelta, revisé la máquina fotográfica. Leí el anuncio sobre fondo blanco, indicando "¡Atención! El dial de modo no está en la posición correcta". Eso empeoraba las cosas. No eran las pilas, era la maldita ruedilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La copa, ni se mira ni se toca. Eso está reservado para el campeón, y, en castigo, me quemé los ojos en su baño de plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso, eran campeonas de fútbol femenino, sub 20 nomás. Y ni tan lindas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-7552463105801514406?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/7552463105801514406/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=7552463105801514406' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7552463105801514406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7552463105801514406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2008/12/campeonas.html' title='Campeonas.'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/ST8oaww6NjI/AAAAAAAAAAc/MBySCpBYY4w/s72-c/campeonas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-7952098760019475314</id><published>2008-11-06T15:11:00.000-08:00</published><updated>2008-11-06T15:59:06.708-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='R.E.M.'/><title type='text'>R.E.M. en Chile</title><content type='html'>Me atrevo a empezar este artículo afirmando que la visita de R.E.M. es la más importante visita del año. Creo que el mezquino público chileno no reconoce a un conjunto de peso mundial que, quizas por ser más "independiente" no penetra facilmente en las masas. Unha banda de la categoría de R.E.M. merecía estadio lleno para ambos días de presentación y Movistar Arena estaba tan sólo a media capacidad. Parte de la culpa se la llevan también las productoras que, como se ha hecho habitual, ponen las netradas a precios exorbitantes, inaccesibles para el chileno medio. Lamentablemente, somos los más caros de Sudamérica. Las cerca de 20.000 personas que disfrutas en los dos días se llevan el recuerdo de ver a una de las más importantes bandas vigentes del momento. Cuando nos llenamos de visitas de piezas de museo (no por eso menos importantes), adquiere relevancia el que estén vigentes. Aunque toda comparación es odiosa, para que comprendan personas de gustos diversos, es comparable con la visita de U2 y la próxima de Madonna, la de Morrisey, la de Pearl Jam. Si omito alguna, pido disculpas, pero no se me ocurren más. R.E.M. es de esas bandas que de alguna forma trascienden su época, marcando hitos en la historia de la música que marcan a las generaciones futuras. El show que brindaron el segundo día del SUE no deja duda alguna respecto de la calidad de la banda y el equipo entero que está trabajando para el espectáculo.&lt;br /&gt;Ahora, el show.&lt;br /&gt;Abren con una formidable tripleta, "Living Well is the Best Revenge" del último disco, I took your Name y el hit "What's the Frecuency, Kenneth?", ambas de Monster. Michel Stipe se contorsiona en el centro del escenario, los saludos de rigor, el esperado saludo a Obama y la advertencia de que estará pendiente todo el show de los resultados. Luego la calma con la fantástica "Drive" de Automatic for the People, para volver a acelerar con"Driver 8", de "Fables of the Reconstruction". Stipe nos cuenta el origen de "Men Sized Wreath", de Accelerate y Mike Mills hace bromas con el público. Luego Ignoreland, para recordar la protesta en los tiempos de Bush padre y la maravillosa "Fall on Me", de Lifes Rich Pageant (1986). Luego más de Accelerate con "Hollow Man", para encender definitivamente al público con la mediática "Imitation of Life", de Reveal.&lt;br /&gt;Continuará... debo las fotos desde la galería y más de la mitad del concierto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-7952098760019475314?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/7952098760019475314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=7952098760019475314' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7952098760019475314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7952098760019475314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2008/11/rem-en-chile.html' title='R.E.M. en Chile'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8527803611427593213.post-7070859288005043551</id><published>2008-08-15T13:39:00.000-07:00</published><updated>2008-08-15T18:15:09.491-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='semifinal.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tenis Olímpico'/><title type='text'>Tenis Olímpico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No se si volveremos a salir con un oro en juegos olímpicos. Contra Nadal, González la tiene difícil. Muy dificil. Pero, la verdad, es que no me muero si pierde, porque si lo hace jugando como en semifinales, no es que haya perdido sino que merecían ganarle. Es que así es el tenis, por eso me gus&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SKYF6-DQaUI/AAAAAAAAAAU/ej04RQdd_u4/s1600-h/celebra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234878127511988546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SKYF6-DQaUI/AAAAAAAAAAU/ej04RQdd_u4/s320/celebra.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ta más que el cualquier otro deporte. El resultado no se lo lleva otro que el que juega mejor, el que logra ganar el último punto cuando tiene match point a favor después de dos, tres y hasta cinco sets de trabajo. ¿Cuántas veces se ha dicho que un partido de fútbol no lo ganó el equipo que merecía ganarlo? Y luego empieza la típica disputa, que da lo mismo como se gana, que el equipo hizo su negocio y se llevó un puntito de visita, y así. En tenis eso no existe, como González y Blake demostraron en una exhibición impecable, de esas que se ven sólo en las más grandes justas, Grand Slams, Copa Davis, Juegos Olímpicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice un esfuerzo para quedarme hasta las cuatro de la mañana aguantando para ver la transmisión en directo del partido. No pude aguantar con la sucesión de clavadistas que pasaban por la tele a eso de las tres y cuarto. Lindo espectáculo, pero eran las clasificaciones nomás. Hasta un guatazo terrible se pegó una de las participantes.&lt;br /&gt;Como a las ocho y media desperté (o me despertaron), avisándome que Fernando González acababa de vencer a James Blake, séptimo del ranking ATP y quien en cuarto de final le había ganado nada menos que a Roger Federer en dos sets. Feliz con la noticia me puse a ver la retransmisión del partido (2-2 iban en el primer set) a remolones. Aquí apreto el botón de forward para adelantarme una hora y media en el lance, hasta el momento clave. González está sirviendo con la cuanto 0-40, 5/6 en el tercer set. Ya sabía quien ganaba, pero no podía creerlo. Los pormenores no me los había contado nadie. El Feña se sacó tres puntos de partido con un coraje impresionante que se ve en pocas ocasiones, justificando el valor de las olimpiadas, más allá de que en tenis, deporte millonario, lo único que se juega es el honor, las medallas y los puntos ATP. Si no me falla la memoria, dos winners tremendos lo sacan de esa terrible situación. Sabía el resultado y vme estaba comiendo las sábanas. Creo que cualquier persona habría estado igual, fuera chileno, estadounidense, chino, italiano o lo que sea. Cómo habrán estado los espectadores. 6/6 queda la cuenta en el útimo set, sin tie break. Siguen dándose duro, Blake nos deleita con una "gran Willie" y Gonzo con sus passings y derechos invertidos. Solabarrieta, a estas alturas un personaje de la TV que se caricaturiza a sí mismo con frases del tipo "González dibuja con tinta china en Beijing" (me lo imagino anotando en un block esas oraciones antes de dormise, buscando una lírica que ni se acerca a la emocionalidad de Carcuro), está extasiado con cada uno de los aces del Bombardero de la Reina. Y yo, ya no me asusto cuando veo a González jugando el revés con slice cruzado y profundo, a milímetros de la red, con una paciencia y exactitud que demuestran como a madurado y controlado su juego, esperando para reventar al rival de un derechazo o soprenderlo con un revés plano. Avanzo un poco más. Feña acaba de ganar su saque con un punto discutido por Blake, quién promete por su vida que Gónzález tocó la bola antes de que se fuera larga. La repetición indica que el chileno se avivó (no pude evitar acordarme de como nos robaban los norteamericanos cuando la tenían difícil en una serie de Copa Davis contra Chile, cuándo Blake también fue protagoinsta), pero el primer punto de un juego no decide el partido, tal como reconoció el moreno. A continuación le quiebra a Blake, queda 10/9 sirviendo y con la cuenta 40-0. La final está más cerca que nunca, pero Blake se la juega con tres reveses terribles, devolviendo buenos saques de Fernando y volvemos a sufrir. De nuevo, puede pasar cualquier cosa, porque Blake podría poner dos izquierdos más en la línea y empezamos todo de cero otra vez. Menos mal que me sé el resultado. Recién en el quinto punto de partido se termina definitivamente, James Blake manda a la red un servicio de Feña, ganándose los boletos por Chile a l&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SKYFlp0rW-I/AAAAAAAAAAM/T9lA3bObB4s/s1600-h/saludo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234877761304878050" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SKYFlp0rW-I/AAAAAAAAAAM/T9lA3bObB4s/s320/saludo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;a final, asegurando una medalla de esas que rehúyen nuestra historia. Recién ahora, después de que termina la repetición del partido puedo relajarme (un poco, ante la expectación del último partido). Televisión Nacional no se aburre de mostrar a Fernando González llorando de la emoción y los comentaristas insisten en que jamás lo habían visto así. Porque por Chile, hasta Mano de Piedra llora. Es que son lo Juegos Olímpicos, una vez cada cuatro años, sin dinero de por medio, por el honor y el reconocimiento del mundo.&lt;br /&gt;Gracias Blake. Gracias Fernando, nos vemos el domingo. Esta vez si que no me quedo dormido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8527803611427593213-7070859288005043551?l=enlasveredas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enlasveredas.blogspot.com/feeds/7070859288005043551/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8527803611427593213&amp;postID=7070859288005043551' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7070859288005043551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8527803611427593213/posts/default/7070859288005043551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enlasveredas.blogspot.com/2008/08/tenis-olmpico.html' title='Tenis Olímpico'/><author><name>T.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05091846845777825870</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/TUC_e-c6srI/AAAAAAAAAE4/4GEUykyhxcI/s220/la_foto2.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_-J3VYIuM9sg/SKYF6-DQaUI/AAAAAAAAAAU/ej04RQdd_u4/s72-c/celebra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
