-Bueno -le dije dándome golpecitos en el brazo-, el deber me llama. Como dijo un juez a otro: "Sé justo, y si no puedes ser justo, sé arbitrario."
domingo, 22 de mayo de 2011
C.3
-Bueno -le dije dándome golpecitos en el brazo-, el deber me llama. Como dijo un juez a otro: "Sé justo, y si no puedes ser justo, sé arbitrario."
Buitres
Dentro de un cuadro lleno de colores amarillos y verdosos destacan dos figuras de color café, prácticamente del mismo tono. Una, la de atrás, o que está en segundo plano, algo fuera de foco, es un buitre de largo pico y cabeza blanca, da la impresión que salvo por las plumas el resto es sólo hueso, una calavera y las dos patas. Está casi al medio de la imagen, en la punta de, si uno la partiera en cuatro, del cuadro superior izquierdo. La otra, en primer plano, ocupando el cuadrante inferior derecho del recuadro, es una niña que está encuclillada y con la frente apoyada en el suelo. Parece que el peso de su cabeza fuera tal que simplemente no puede cargarla con sus débiles hombritos. Parece un gran sapo de tierra, con las piernas traseras flectadas al máximo, los codos y antebrazos en el suelo. Se alcanzan a ver las costillas marcadas de la pequeña, como esos perros o caballos famélicos, un collar blanco en su cuello y otra cosa blanca alrededor de su muñeca. Al fondo, desenfocados, se divisa lo que pueden ser chozas de una aldea y unos árboles verdes y espinoso. El resto es arena, paja, pastizales secos, arena, piedras y más arena.
La imagen parece a primera vista bastante macabra. Un buitre a punto de almorzarse un niño. Imaginar que después de la foto, en vez de ser una cebra o un ñu como han mostrado infinidad de veces los programas sobre la naturaleza salvaje, las costillas al aire, con algunos restos de carne adosados, iban a ser de una niña de unos cuatro años no deja indiferente a nadie, o al menos a nadie relativamente normal.
La polémica se genero, además de todo lo que tenga que ver con la hambruna y abandono de África, el capitalismo, el egoísmo (no es muy difícil interpretar la metáfora de la fotografía y decir que tal o cual parte simboliza esto o lo otro), en torno al tipo que tuvo la fortuna (o que fue llevado por
En 1994 Kevin Carter ganó uno de los más importantes premios (o el más importante) entregados en Estados Unidos a medios de prensa por su fotografía. Ese mismo año se suicidó. En el período inmediatamente anterior había sido públicamente señalado y enjuiciado por un acierto en el cumplimiento de su trabajo. ¿Fue eso lo que lo llevó a tomar esa última decisión? ¿Su vida previa ya estaba llena de sufrimientos y eso nada más gatilló una cuestión inevitable? ¿O fue el morbo de la audiencia y los críticos, de una masa informe y diabólica que toma decisiones sin control y sin criterio, una masa sin consciencia, sin remordimiento, que devora todo a su paso y cuyos efectos son excluyentemente destructivos? Una sola foto, dos efectos totalmente opuestos: el reconocimiento y la condena (por eso algunas representaciones de
